CRÓNICA DEL ÚLTIMO ADIÓS AL P. MARIANO.

Publicado el 31 de agosto de 2009 | No hay comentarios.


Luis Alexis Maldonado

Dadas las circunstancias que ahora estoy en España, he tenido el privilegio de sentirme, junto a dos sacerdotes que fueron Misioneros en Copiapó, Jaime Aregall y Salvador Bacardit, los representantes de Atacama, en el funeral del P. Mariano, en su pueblo natal de Cabezón de la Sal, a unos 40 kilómetros de Santander (Norte de España), el día 18 de Julio.

Nos sentimos testigos y a la vez voceros. Testigos de cómo se fue desarrollando el funeral, y del gran cariño que la gente de su pueblo le tenia, testigos del cúmulo de informaciones que se vertían en relación a su muerte, difíciles de entender con una lógica humana, testigos del misterio de Dios con relación a esta muerte tan injusta y violenta. Pero nos sentimos a la vez voceros, explicábamos a familiares y amigos todo el cariño y aprecio que tiene la gente de Atacama por él, todo lo que trabajó en la diócesis, sus anécdotas, sus publicaciones, su inteligencia para hacer de la teología una forma sencilla de entender al Dios que es amor, Sí, fuimos testigos y a la vez voceros.

Ver el cuerpo sin vida del P. Mariano, rezar en silencio, dar el pésame a su familia, pensar en la cruel forma en que murió, una constelación de sentimientos aparecen y uno lo va experimentando de forma silenciosa, por un lado la tristeza, el desazón, la rabia, pero por otro lado, desde la fe del Señor, mucha paz tranquilidad y amor. Cuesta asimilar esta constelación de sentimientos, sin embargo esta bipolaridad se da desde la fe en el Jesús resucitado.
La Iglesia de San Martín de Cabezón de la Sal, una hora antes que empezara la celebración religiosa ya estaba repleta de gente. Más de 1200 personas, en una localidad  de 8000 habitantes, De ellos, unos 100 sacerdotes no solo de Santander sino que también de Madrid, la Rioja, Barcelona Valencia, y otras localidades.

Una misa con cantos y con mucho recogimiento. Se recalcaron los signos de Mariano como sacerdote. En la Homilía el obispo de Santander Vicente Jiménez, resaltó el espíritu misionero de Mariano y su forma de llevar su ministerio.

El momento más emotivo para mi fue cuando el P. Isidro Hoyos (Sacerdote de Santander que estaba junto a Mariano como misionero en Cuba) dio su testimonio, especialmente cuando se refirió al paso de Mariano por la diócesis de Copiapó, el gran amor que le tenia a su gente y lo bien que le hizo haber compartido con el Obispo de los pobres, refiriéndose  a Don Fernando. Y decía el padre Hoyos con gran convencimiento que Atacama había sido una gran escuela para Mariano. Yo escuchaba muy emocionado y agradecía a Dios.

Otro aspecto importante que recalcó el padre Hoyos fue la capacidad de Mariano de ser un intelectual y no perder la vocación pastoral.

Un segundo momento que me emocionó fue el momento del cementerio cuando le di a la sobrina de Mariano un frasquito con tierra de Atacama, pimientos de la plaza de Copiapó, algún chañar y una caracola de las arenas del Pacifico. A ella le salieron las lágrimas y dijo que estaba muy agradecida de los chilenos. Además se comprometió a dejar el frasquito con el féretro de Mariano.
Termino esta pequeña crónica con dos ideas: Mariano en su habitación tenía una fotito de sus padres y un póster de Joan Alsina, Su sobrina nos decía que con Mariano su familia se había extendido desde Cabezón de la sal a Atacama y la Habana. Joan Alsina, sacerdote español misionero en Chile murió de forma también violenta en el primer  año de la Dictadura y repitió ante su verdugo las palabras “Mátame de frente para poderte dar el perdón”. La última información que ha llegado de Cuba es que el asesino confeso dice que también Mariano mientras moría le perdonó.


“No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”
Gloria Guerrero rscj

El sábado 25 de Julio se celebró en la Parroquia San José Obrero de Copiapó, una eucaristía en recuerdo de Mariano Arroyo, sacerdote español asesinado en Cuba. Mariano fue por algunos años párroco de San José Obrero y dejó una huella muy grande entre la gente, caracterizada por su gran preocupación de transmitir la fe, formar a las personas y dar a conocer a Jesús. Un grupo de amigos y amigas tomó la iniciativa de preparar esta eucaristía en este lugar sencillo, tan familiar para Mariano.
La Misa comenzaba diciendo:
Mariano nos convoca hoy a reunirnos como un grupo de amigos y amigas que tuvo la suerte de compartir con él momentos especiales y a quienes les enseñó la importancia de la fe.
Jesús dice: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere da muchos frutos…” Un triste suceso nos reúne, que es la muerte de Mariano, pero como escuchamos, Mariano ha sido y será como ese grano de trigo que al morir no se olvidará sino que su testimonio de vida  dará fruto abundante en cada uno de nosotros.
Si bien sintiendo el dolor de la pérdida queremos celebrar y agradecer en esta eucaristía: la vida compartida, la amistad, el consejo sabio, la compañía silenciosa, el amor por la naturaleza y especialmente por las montañas.
Queremos dar gracias a Dios por haber puesto a Mariano en nuestro camino por habernos  enseñado  a conocer y seguir a Cristo.
Durante la celebración hubo signos que nos hicieron sentir la presencia de Mariano en medio de nosotros:
El evangelio de Juan, nos recordó el mandamiento de Jesús, la invitación a amar como él nos ha amado y dar la vida por nuestros amigos y es así como  recordábamos  a Mariano.
En el ofertorio se presentó:
Una foto Mariano, como signo de su presencia física entre nosotros, la cual nos mostraba a un Mariano alegre, lleno de vida, con la sonrisa que lo caracterizaba.
Los libros que  él escribió,  simbolizando su quehacer teológico y sus búsquedas para acercar la Sagrada  Escritura al pueblo.
Semillas,   lo que Mariano sembró en nosotros durante y después de su vida.
Unos bototos,  simbolizan su amor por nuestros cerros, por la naturaleza por su afán de acercarse un poco más a Dios en las alturas.
Luego después de la comunión, algunas personas dieron  testimonio del tiempo compartido con Mariano: Recordando las subidas de cerro; la forma en que Mariano acogió la iniciativa de algunos jóvenes por comenzar a crear la pastoral universitaria; un matrimonio que compartió la experiencia de compartir su casa, su mesa con él; una señora de Cantera que nos hablaba de su experiencia de ser parte de una comunidad juvenil acompañada por Mariano. También se dio lectura a una carta enviada por Luis Alexis , en la cual nos compartía sus sentimientos después de haber estado presente en el funeral de Mariano en España.  Para concluir se presentó un  power point que recogía imágenes significativas del tiempo que Mariano estuvo en Copiapó.
La Eucaristía se caracterizó por un ambiente familiar, de recogimiento, fue el espacio para el encuentro entre varias personas,  las cuales no se veían hace tiempo. La comunidad de San José Obrero,  recordando tantas otras celebraciones, ofreció, al concluir la misa, un rico chocolate caliente. Estamos seguros que Mariano disfrutó compartiendo ese chocolate con  su comunidad cristiana, con esa parte del pueblo de Dios, del cual fue un  pastor, al estilo de Jesús. …








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