DE LA CONSTRUCCIÓN DE UNA CASA, A LA CONSTITUCIÓN DE UN HOGAR

Publicado el 11 de junio de 2010 | No hay comentarios.

A simple vista nosotros somos un Colegio como todos. Con docentes como todos, con alumnos como todos, y con dificultades como todos. Si agudizamos la vista podemos observar que nuestra comunidad goza de ciertas particulares, las cuales logran generar una dinámica peculiar. Nuestra Comunidad se encuentra acogida a la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús, lo cual permite que nuestros estudiantes y funcionarios abran su corazón a la solidaridad, autenticidad, justicia y responsabilidad, valores que como Institución nos mueve y guían al crecimiento.

Bajo este marco, no se dudó en aceptar la invitación a construir mediaguas  a familias que se vieron seriamente afectadas por el Terremoto que en febrero pasado, azotó fuertemente a nuestro país.

La experiencia sería, asistir, construir y compartir.

En cuanto llegamos a nuestros respectivos lugares de trabajo fue realmente impresionante cuán devastador había sido la catástrofe, por lo tanto sin demorar mucho –y siguiendo siempre instrucciones- comenzó la faena. A medida que iba pasando los minutos la relación con la familia dueña de casa –que un comienzo había sido cordial- se tornaba cada vez más cercana, lo cual generaba un grato clima de trabajo. Ya transcurrido el día, la sensación de estar construyendo una casa se debilitaba y aparecía con más fuerza la sensación de estar contribuyendo al hogar, del cual por supuesto a esa altura ya éramos parte.

Fue muy gratificante darme cuenta que, a pesar que con mis alumnas estuvimos en cuadrillas separadas, al llegar compartíamos el mismo sentimiento. La mediagua era una sólo una solución de emergencia, no obstante el cómo la familia la recibió y nos recibió fue algo que nos cargó de energías el corazón y nos permitió continuar sin cuestionamiento.

De esta manera fueron transcurriendo los días –cuatro en total- y definitivamente tenía la sensación que llegaba a un lugar seguro. Incluso el discurso cambió; ya no decíamos “a la familia le tocó…” si no más bien “a mí familia le tocó…”

Fue así entonces como vivenciamos la experiencia de sentir, cómo el Corazón de Jesús estuvo presente en cada una de nosotras y nos permitió desarrollar la entrega por el otro y sentir de manera genuina, limpia y pura la gratitud de una familia, que nos abrió lo más íntimo de sí y me permitió comprender la gran magia…sólo la riqueza, solidaridad y bondad del ser humano permite transformar unas frías tablas clavadas en un acogedor y cálido hogar, del cual todos somos parte.

Ps. Camila Rivas U.
Centro Educacional Sagrado Corazón
Corporación Aprender comentar

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