Educar para hacer crecer la vida por caminos de reconciliación

Publicado el 28 de octubre de 2010 | No hay comentarios.

Cuanta vida  derramada por las calles de esta población, cuanta vida  derramada por el Colegio de Clara Estrella, cuanta vida de jóvenes, niños y niñas.  Cuando observamos y acogemos la vida de cada uno de ellos vemos claramente rostros, donde se nos revela la realidad  a la que a diario se enfrentan, historias de esfuerzo cuando  cuentan que a temprana edad están trabajando y al mismo tiempo van a clases, pasan frente a ellos esos vicios que destruyen el mundo, los enfrenta a la cara la violencia que destruyen sus sueños, corren lagrimas en el camino de la pobreza, los abraza esa realidad herida que lastima los corazones. Es esta realidad la que traspasa el corazón, ver como  aquellos caminan por la vida sintiendo que en cada paso se convierte en una lucha por sobrevivir.

Son  cerca de 900 corazones latiendo por las paredes del Colegio, cada uno con una historia detrás, con una necesidad de ser escuchado, de ser contenido, de escuchar un “Tú puedes”, de sentir que cuenta con personas que les dan una mano para seguir caminado. Es ahí cuando el Colegio se convierte en un espacio de contención, donde como educadoras/es tenemos un gran desafío no es sólo una cuestión intelectual sino que va más allá se trata de  acoger corazones de acoger vidas.

Estos mismos jóvenes, niños y niñas que en lo cotidiano toman actitudes de agresividad, rebeldía, etc. Que es solamente una actitud que han adoptado para defenderse del mundo y con la cual desde siempre han estado acostumbrados a vivir. Mueven nuestro  corazón al verlos expresarse a través del arte como lo es la danza y el canto, poniendo talento, esfuerzo y alegría, convirtiendo el Colegio en fiesta, donde se reúnen educadores/as, padres y apoderados a aplaudir lo que ellos son capaces de demostrar que se traduce en un “Nosotros podemos”, “Queremos celebrar la vida”, “Necesitamos de ustedes”, “Queremos caminar y transformar nuestra realidad”.

Educar para hacer crecer la vida por caminos de reconciliación…

Al dejarnos llevar por este impulso, podemos soñar juntas con un mundo en el que la Vida pueda germinar, renacer, llegar a ser una fiesta, donde todos participemos de la alegría de sentirnos hermanos en armonía con la creación y el universo. (Extracto, Capitulo de 1994).

Comunidad de Santa Olga.
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