"Compatimos Biografía de Emelina Lavín rscj"

Publicado el 25 de octubre de 2011 | No hay comentarios.

HERMANA EMELINA LAVIN CAMPOS rscj

 

El lunes 3 de Octubre por la tarde, vivimos la pascua de nuestra querida hermana Emelina Lavín Campos después de una larga enfermedad y en gran paz, acompañada de hermanas que en ese momento la acompañaban cantando al Señor.

 

Emelina nació en Mulchén, región del Bío Bío el 15 de Marzo de 1922, la mayor de seis hermanos (5 niñas y un niño) del hogar formado por don Francisco Lavín y la señora Rosa Amelia Campos. Allí transcurrieron tranquilos sus primeros años. Emelina recordaba que Jesús la atrajo desde muy niña y sentía la protección de María.

 

Cuando ella tenía unos 13 años, falleció su mamá y el papá sintiéndose imposibilitado de atender a sus seis hijos los dejó a cargo de distintas personas de su familia. En general Emelina era muy reservada, y no compartía el dolor que debió ser para ella todo esto.

 

Su abuelita se hizo cargo de Emelina hasta que se vino a vivir a Santiago y comenzó a trabajar como empleada de casa particular. En ese tiempo conoció y comenzó a participar en un grupo que se reunía en el colegio del Externado del Sagrado Corazón, llamado “las Martas”, asesorado por una de nuestras hermanas, la madre Rocuant. Fue así como conoció a nuestra Sociedad. Guiada por el Padre Aguirre, claretiano, pidió la admisión  como postulante a nuestra congregación y entró el 11 de Enero de 1944.

 

Sus compañeras de los primeros años de vida religiosa, que transcurrieron en nuestra casa de Maestranza, la recuerdan como una hermana extraordinariamente fiel a nuestras reglas y cuidadosa de todos los detalles en los servicios que se le encomendaban. Así fue siempre Emelina, primorosa en todo lo que hacía, muy fina y delicada, muy cuidadosa de su presentación personal, lo que le valió que la llamáramos en broma “Primera Dama”.

 

Después de hacer sus primeros votos el 1º de Marzo de 1947, fue enviada a nuestra casa del colegio del Externado. Allí sirvió con amor como despensera de la comunidad, lo que implicaba en ese tiempo, la preparación de postres, que los hacía exquisitos.

 

Volvió a Maestranza para prepararse a la Profesión Perpetua, que hizo el 22 de Diciembre de 1951, continuando su vida escondida, de trabajo y oración hasta que en1959 fue enviada a Viña, donde se le confió el cuidado de las enfermas hasta 1969.

 

Eran los tiempos de renovación de la Iglesia después del Vaticano II y de la renovación de la Congregación. Comenzábamos nuestra vida en inserciones entre los pobres y como educadoras, no sólo en los colegios sino en grupos de evangelización, catequesis y comunidades cristianas. Emelina fue enviada a Penco, se preparó y participó en grupos bíblicos y pastoral, en centros de madres y grupos de salud.

 

En 1974 llegó al colegio de Clara Estrella donde se desempeñó como Inspectora durante 4 años. Luego, en 1978 estuvo en la comunidad de Santa Olga, participando en las comunidades cristianas hasta 1984. En esa época tuvo un tiempo de renovación en Argentina, dedicado a profundizar nuestro Carisma. Llegó muy agradecida y renovada.

 

En 1984 estuvo un año en Coquimbo continuando su apostolado con comunidades cristianas y visitando a las familias. Desde ahí fue enviada a Talca en que además de ser ecónoma de la comunidad, trabajó con adolescentes y con la comunidad cristiana. Desde allí fue a Puerto Montt, donde acompañó a las comunidades de Fresia y Cardonal, que le daban la ocasión de una larga caminata diaria. Estuvo en Puerto Montt hasta 1991.

 

Algo que la caracterizaba era su dedicación para preparar bien las reuniones con los distintos grupos que acompañó.

 

Por ese tiempo sintió el llamado a retirarse de las actividades pastorales para dedicarse más a la contemplación. De 1991 a 2000 estuvo en Santiago en la casa de Acogida. Fue un tiempo muy importante para ella de manifestación del amor del Señor. Estuvo enferma grave y fue operada en el Hospital de la Universidad Católica y allí fue reconocida por un sobrino que trabajaba en ese hospital, lo que le valió reencontrarse con su familia, con la que había perdido contacto desde la muerte de su madre. Ya restablecida, viajó a Valdivia para estar con su hermana, lo que fue para ella fuente de gran alegría.

 

Continuó su vida escondida, de servicio, en la comunidad de Villa Alemana, ayudando  en los trabajos de casa. Ya enferma llegó a la enfermería de la comunidad de Santa María de la Encina el 2006. Los últimos meses su salud se detarioraba hasta que el lunes pasado amaneció con neumonía y a las 4:40 p.m., suavemente, el Señor vino a buscarla. Fue el encuentro definitivo con el Señor a quien tanto amó porque El la había amado tanto.

 

El miércoles 5 despedimos a Emelina en la Eucaristía de funeral, dando gracias al Señor por el don de su vida entre nosotros y por el testimonio de amor al Señor y servicio a los hermanos y hermanas. Además de las hermanas de comunidad y las hermanas de la provincia también la acompañaron sus sobrinos y un sobrino nieto.

 

¡Gracias Señor por Emelina!

 

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