Prolongación de votos temporales por 3 años más, en camino hacia la profesión perpetua o definitiva. “Derramaré un espíritu de gracia y de oración, y mirarán hacia mi” Zac 12, 10ª

Publicado el 27 de junio de 2013 | No hay comentarios.

En principio la celebración sería en la sede vecinal, espacio donde suelen ser las misas dominicales de la CEB Sagrado Corazón, pero debido a que ésta se encontraba ocupada por el aniversario de la Iglesia Pentecostal, la Eucaristía se celebró en casa de las Religiosas del Sagrado Corazón de Puente Alto.

Fue una ceremonia sencilla y muy familiar a la que asistieron: la CEB Sagrado Corazón, la comunidad juvenil de esta, rscj de las comunidades: Mater Noviciado(Reñaca Alto), Santa María de la Encina (La florida), Santa Magdalena Sofía(Lo Espejo) y amigos, amigas de Bernardita.

El don recibido en esta renovación se puede sintetizar en la oración de Bernardita con los textos de la liturgia de ese domingo, que marcan para ella ,un itinerario:

En la primera lectura (Zac. 12, 10-11), la Iniciativa de Dios: su espíritu que me hace buscarlo y volver una y otra vez a mirarlo sólo a Él. A volver a aquel Traspasado que en su entrega total, limpia el pecado y renace la nueva humanidad, liberada y amada infinitamente por Dios.

El Salmo (Sal. 62, 2.3-4.5-6.8-9) interpreta mi respuesta: la sed de Dios, la sed de su amor, de su novedad, la búsqueda permanente en la contemplación de la vida, en la alabanza gradecida, creciendo cada día en la confianza de que eres mi auxilio, en la confianza de que tu diestra me sostiene.

En la segunda lectura (Gal. 3, 26-29) encuentro un medio: la inmensa verdad de la dignidad humana, de ser hijos e hijas amados por Dios, con la igualdad fundamental dada por el Creador, enturbiada sólo por el pecado, pero restablecida por Cristo, donde no hay diferencias: ni judío, ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer. Igualdad y dignidad que siempre me he sentido llamada a cuidar y a promover allí donde se encuentre amenazada.

Y en el Evangelio (Lc. 9, 18-24), el Fin: sólo Tú Señor, Tú que eres el Cristo, Tú que eres Dios. Tú que has sido para mi el camino, la verdad y la vida. Tú en quien se hace plena mi existencia, Tú que me muestras la Verdad y por ella me liberas. Tú Jesucristo, cuya vida por completo desde tu Encarnación a la Resurrección es luz para encontrar mi propia plenitud…mi felicidad. Tú que me invitas a seguirte, a cargar con mi cruz, a perder mi vida en ti y en tus proyectos para poder ganarla, para alimentar la esperanza, de gustar desde aquí una vida en Ti.

Bernardita Zambrano rscj

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