Ejercicios Espirituales para Laicos

Publicado el 29 de enero de 2015 | No hay comentarios.

Se hicieron dos grupos de Ejercitantes. Un grupo de 23 personas lo vivieron en San Francisco de Mostazal, acompañados por las Hnas. Odette Karmy, Edith Opazo, María Inés García Huidobro, Guillermina Luza y Sandra Cavieres.

El segundo grupo con 14 personas quienes estuvieron en el Foyer de Charité, en Tomé, aquí acompañaron las Hnas. Anita Ramos, Yerka Ivulic y Ximena Alarcón.

Compartimos dos testimonios de esta experiencia vivida en los Ejercicios Espirituales:

“Como Comunidad del Colegio del Sagrado Corazón de Concepción queremos agradecer al Señor la oportunidad de dejarlo hablar en nuestro interior. Él vino a nosotras a través del Espíritu Santo, llenándonos de tranquilidad, paz y confianza. Lo hemos reconocido como el Padre Amoroso que cada día de nuestras vidas ha estado presente, como un compañero de viaje o como el que nos carga en sus brazos acogedores, pese a nuestros temores, impaciencias, rebeliones, orgullo y prejuicios.

Nos llamas, Señor, a ser testimonios de tu Amor Fiel e Incondicional en nuestras familias, trabajo  y comunidades, deseando” y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos creados”(San Ignacio de Loyola, Principio y Fundamento). Acogemos esa misión, pues lo que hemos recibido gratuitamente debemos entregarlo a otros.”

Yessica Nova 

Educadora, Colegio Concepción

 

“Como apoderada y Coordinadora (con César, mi esposo)  de la Pastoral Familiar del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Concepción, fui invitada a vivir cuatro días de retiro, de silencio, en Foyer de Charité.

Tomé, esta invitación, casi  como  un desafío personal, quería saber cómo me encontraba a estas alturas de mi vida, ya que, personalmente había vivido un año muy bajo. Cuando llegué y conversé con mi acompañante, me preguntó: ¿cómo estás? Le respondí: aquí  a ver qué pasa. Conforme iban pasando los días, esa palabra se transformó en: “aquí estoy Señor, habla que tu siervo escucha” (según el texto 1 Samuel 3,10).

Luego, una de las noches, sentí que Dios  mismo me decía, “Cecy  tienes que NACER de nuevo”, pero también, entendí  que el nacer no era  ahí en Foyer sino, cuando llegara  a mi casa, con mis hijos y mi esposo, a dejarme guiar por El, pero con el equilibrio de saber comprender bien las cosas. ¡¡Difícil misión!!  Pero confío como siempre que, El estará a mi lado.

Viví unos días hermosos, pero sé que ese desafío del que hablé al principio se viene ahora. Pondré lo mejor de mí y espero que mi carácter “NO” me traicione.

Con cariño Cecy 

Pastoral Familiar, Colegio Sagrado Corazón de Concepción.

 

Fuente:

Ximena Alarcón rscj

 

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