Tierra Amarilla desde el corazón

Publicado el 03 de junio de 2015 | No hay comentarios.

Hace unas semanas, Naty, Jaqui, Miluska, Gissela, Virginia y Quena viajaron en misión a Los Loros. Una población que se ubica en Tierra Amarilla – Copiapó. Fueron a acompañar, ayudar y escuchar a nuestros hermanos, quienes habían sufrido las consecuencias del aluvión. Ha sido una semana llena de oración, aprendizajes y cariño.

Más abajo presentamos los testimonios de cada una.

Ver las calles llenas de polvo y de barro, casas destruidas y/o tapadas por el aluvión, familias completas viviendo en el albergue y viñedos destruidos hacia que mi corazón se apretará ante tanta destrucción. Pero Dios nuevamente me sorprendió al ver la fortaleza de los lorinos, en especial la Sra. Clarita, Don Alejandro, Jorge, Luis, Sra. Toyita, Sra. Karem y tantas otras personas con las que nos encontramos mientras caminábamos por Los Loros, quienes nos compartían sus ganas de salir adelante, que limpiaban sus casas con la esperanza de que pronto todo iba a volver a la normalidad. La Semana de la Misericordia que pasamos en Tierra Amarilla y en especial en la localidad de Los Loros, significo para mí tocar el mundo herido pero también reconocer la esperanza, el amor y la misericordia de Dios.

Nataly Chamorro

Recojo la experiencia de fe vivida en la población Los Loros (Copiapó) a través del texto de “te alabo Padre porque tú has revelado todo a los sencillos…” (Mt.11, 25). Mi corazón se llena de gozo al recordar los días compartidos en Los Loros. Sentí la fuerza interior de la gente, su deseo hondo de seguir luchando porque “no todo está perdido”. Allí, con ellos, pude descubrir la presencia fuerte del Dios cercano, que camina y sufre junto con su pueblo, que se involucra y que les dice: “no teman, yo estoy con ustedes”.

Esta experiencia me ha calado y me ha hecho palpar de cerca el profundo dolor mezclado de esperanza. La gente de Los Loros, luego de ser afectada por las lluvias, lleva en el corazón el sello de la alegría, la fuerza y el compromiso que los hace seguir caminando junto a Dios que sale a su encuentro para ayudarlos a “desplegar la vida”. Continuaré rezando por todos ellos, por cada persona que me acogió y me abrió el corazón, para que se sigan descubriendo en sus vidas a Dios “que hace nuevas todas las cosas”.

Jaquelín Salazar

Antes de viajar a Tierra Amarilla preparamos nuestros corazones. El mío estaba muy lleno de alegría pero con miedo por la inseguridad de no saber qué nos esperaba. Sólo quedaba pedir al Señor “¡Incomódame esta semana! No quiero acomodarte a mi manera, caminemos juntos, que no sea una semana más…”

Salir de la seguridad que tanto me gusta, me hizo mucho bien, pude descubrir a Dios en los rostros de las personas con las que compartí. Descubrí que Dios hace nuevas todas las cosas, nos regala la fortaleza y la esperanza para volver a empezar.  Una vez más quiero decir con San Pablo “Me complazco en mis debilidades… porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”

Miluska Romero

El dolor y la alegría... fueron los sentimientos que invadieron mi corazón en esta santa misión. Tuve la gracia de ver y sentir lo que vivieron mis hermanos de Los Loros. Al principio, quedé impactada por las huellas de la gran catástrofe. Acompañamos algunas familias que lo perdieron todo... nos decían: "allá estaba mi casa". Una señora contaba: "mi marido fue arrastrado por la corriente, y hasta el momento no ha sido encontrado". Estos son algunos testimonios, entre otros tantos, que se quedaron grabados en mi corazón.

Confieso que creí no ser capaz de continuar la misión... pero me sentí fuertemente interpelada por las palabras de Jesús "si me amas, cuida de mis ovejas" (Jn. 21,15).  Por eso, le pedía a Dios fuerza y ánimo para continuar expresando su amor a todos con los que me iba encontrando.He aprendido mucho y volví con el corazón alegre, porque las personas a pesar de lo que vivieron, mantienen su fe y siguen con mucha fuerza reconstruyendo sus vidas.

Virginia Gonçalves 

Podemos decir como Oseas que el Señor nos llevó al desierto y nos habló al corazón. La experiencia de la semana de la Misericordia en Los Loros (Tierra Amarilla – Copiapó) ha sido tocar la adversidad y padecimientos de nuestros hermanos del norte, quienes sufrieron las consecuencias del aluvión. Nuevamente hemos constatado que los más vulnerables y los que más sufren ante este tipo de situaciones son los más pobres. Sin embargo, también son ellos los que más ponen su confianza en Dios. Estos días en Los Loros me ha conectado con toda la fe, esperanza y fuerza interior de la gente, quienes ante las dificultades no dejan de creer en la misericordia de Dios.

Gissela Vilchez

Para mí nuestro paso por Tierra Amarilla y Los Loros fue un regalo de Dios. Fue una oportunidad para entrar en lo que la gente vivió el 25 de marzo, poder escucharlos, acogerlos en sus dolores, miedos, pérdidas y también escuchar de sus esperanzas, sus deseos de salir adelante, de volver a ponerse de pie. Hemos vuelto profundamente conmovidas y agradecidas de todo lo que recibimos de la gente su acogida; su capacidad de ponerse de pie; su confianza al abrirnos las puertas de su casa, su corazón y sus heridas…  

Nos sentimos muy agradecidas de poder colaborar con nuestro grano de arena y llevar en nuestras visitas también la preocupación, el cariño y la solidaridad de tantas personas que nos colaboraron para que esto fuera posible y también para dejar una ayuda concreta en la zona.

María Eugenia Valdés rscj

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