Mujeres-Iglesia

Publicado el 17 de junio de 2017 | No hay comentarios.

Soledad Tejeda, Magdalena Muñoz, Francisca Guerra, Judith Schonsteiner, Carolina del Río, Lourdes López fmm, Carola Reyes y Bernardita Zambrano rscj  son un grupo de mujeres, de las cuales algunas de ellas, ya venían desde hace un año, reflexionando sobre el lugar de la mujer en la Iglesia y que, para dar un paso más, se movilizaron para movilizar, a su vez, a mujeres de diversos ámbitos de Iglesia y de lugares del país.
Este encuentro auto-convocado por mujeres y para mujeres, se llevó a cabo el 10 de Junio, durante todo el día, en un lugar fundado también por mujeres, el Colegio de la Compañía de María.
La metodología, fue en primer lugar, la escucha de las incomodidades que vivimos las mujeres hoy en la Iglesia, dejándonos interpelar por Jesús con las palabras: "Mujer, por qué lloras". Un segundo momento estuvo  iluminado por la teóloga Carolina del Río que nos ayudó con algunos conceptos desarrollados por la teología hecha por mujeres y también nos puso al día respecto a los pasos que la Iglesia ha intentado dar durante el  pontificado del Papa Francisco, pero que no han avanzado y más bien se encuentran estancados.  Y consientes de no poder esperar que los cambios vengan desde la Iglesia institucional, en el tercer momento, delineamos algunos caminos a recorrer cada una desde sus lugares eclesiales y también se manifestó el deseo de seguir acompañándonos en esta toma de conciencia y búsqueda de un lugar de anuncio más pleno y de buena noticia para las mujeres que siguen creyendo en el Proyecto del reino de Dios querido por Jesús.


Se vivieron momentos hondos de oración, recordando a las mujeres significativas de nuestra historia de fe y las mujeres de la historia de la Salvación. Hubo espacio para conectarse con lo más profundo, con la fuerza vital del don de ser mujeres, para ello, la danza fue clave para volver a la alegría, a la autoconfianza y a la esperanza.


El Encuentro concluyó con una Liturgia honda, sentida y vivida desde las entrañas, que durante todo el día la Ruah había ido tocando, se hizo memoria de Jesús en la última cena y se experimentó un momento único de comunión.
La semilla fue esparcida y la tierra estaba preparada, las mujeres atesoraron en el corazón el canto con la esperanza y la promesa: Ruah, Ruah, aliento de Dios en nosotras, Ruah, Ruah, Espíritu de nuestro Dios.

Fuente:
Bernardita Zambrano Chávez rscj

 

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