Convocatoria a la celebración del bicentenario de Filipina Duchesne

Publicado el 20 de abril de 2018 | No hay comentarios.

SOCIETÀ DEL SACRO CUORE

CASA GENERALIZIA

Roma, 18 de noviembre del 2017

 

Queridas hermanas y familia del Sagrado Corazón:

El 2018 marca el bicentenario de la valiente decisión de la Sociedad del Sagrado Corazón de vivir su misión y su carisma más allá de fronteras conocidas. Celebramos este momento con nuestra hermana y santa, Filipina Duchesne, que se embarcó en el Rebeca con cuatro compañeras, para llevar a cabo la visión y la convicción de ir más allá de las fronteras de Francia y llegar hasta América para anunciar el Evangelio a aquellos que en aquellos días vivían marginados, los pueblos indígenas de las Américas. Un momento en el que Filipina vivió arraigada en la oración persistente y en la acción valiente.

En honor al 200 aniversario de este acto de valentía de Filipina, el 18 de noviembre de 2017, la Sociedad propone dos iniciativas importantes e interconectadas para las RSCJ y para toda la familia del Sagrado Corazón. La primera es el año internacional de oración iniciado como parte de las celebraciones del bicentenario por la provincia de Estados Unidos-Canadá, creado y compartido por nuestra comunidad mundial. La segunda es un compromiso y un diálogo en toda la Sociedad que nos pueda ayudar a integrar de una manera más profunda nuestro compromiso con la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación (JPIC) en la vida y misión de la Sociedad. Esta segunda iniciativa ha sido propuesta y será guiada por la comisión internacional de JPIC en colaboración con el Consejo General.

En primer lugar, les invito, a entrar en este año de oración del bicentenario, a formar parte de una comunidad intencional de oración de hombres y mujeres del Sagrado Corazón. Esta comunidad de oración está en más de 41 países donde las RSCJ y la familia RSCJ viven y comparten el amor del corazón de Jesús. Cada lunes, a partir del 18 de noviembre de 2017 y hasta el 18 de noviembre de 2018, les invitamos a unirse a una oración comunitaria de la familia del Sagrado Corazón preparada por las RSCJ de todo el mundo sobre temas que fueron la base del amor apasionado de Filipina por Dios y por el pueblo de Dios. Esta nueva comunidad mundial de oración funcionará principalmente a través del correo electrónico y de las páginas web de la Sociedad.

¡Qué maravillosa manera para nosotras, en el siglo XXI, principalmente basado en la tecnología, de tomar parte en la visión de Sofía de formar cientos, miles de "adoradores" en el mundo! El viaje de Filipina en el Rebeca fue un paso de gigante en la realización de esta misión en 1818. Formar una comunidad de oración global entre sus descendientes, que somos nosotros, tiene el potencial para crear otra oportunidad significativa de gracia y acción.

Rezando con y por Filipina estos días, viene a mí la palabra "persistencia". Filipina fue una mujer persistente en la oración y en la acción. A menudo escuchamos el nombre que le dio el pueblo Potawatomi, "la mujer que siempre reza". La imagen que me viene a la mente es la de Filipina orando en silencio y quietud durante toda la noche en una cabaña en Sugar Creek, con una pequeña mazorca de maíz inmóvil en una esquina de su velo.

Conociendo mejor a Filipina empiezo a formarme una segunda imagen de ella como la mujer persistente que reza siempre, no sólo en el silencio de la noche ante la Eucaristía, sino también a diario "en sus luchas y retos, sus fracasos, en su amor apasionado por el pueblo de Dios, algo así como la viuda persistente o el amigo inoportuno que nos encontramos en el Evangelio de Lucas. Espero que este año de oración de la familia del Sagrado Corazón fortalezca nuestra relación con Dios, individual y comunitariamente, en silencio y en acción y, que sea el Espíritu que reanime nuestra pasión y el fuego de la misión.

Todo esto me lleva a hacerles una segunda invitación para iniciar un diálogo que comenzará el 18 de noviembre de 2017. Invitamos a la Sociedad del Sagrado Corazón en todo el mundo a participar en un diálogo global sobre nuestro compromiso con la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación (JPIC), como parte de un proceso preparatorio para la reunión internacional de JPIC que se llevará a cabo en Filipinas en noviembre 2018. Esta reunión internacional de JPIC es resultado del Capítulo General 2016 en el que las provincias identificaron la JPIC como una de las llamadas emergentes más importantes. Nuestro Capítulo y el Papa Francisco, nos llaman a las periferias. Sabemos que nuestra misión educativa nos conecta profundamente con las necesidades de nuestro mundo y creemos que la JPIC es fundamental para vivir nuestra misión en cualquier aspecto de la educación y en cualquier lugar donde vivamos. Esta llamada viene de lo más profundo de nuestra espiritualidad: "El corazón traspasado de Jesús nos abre a las profundidades del misterio de Dios y al dolor de la humanidad..." (Const. 1988 #8). Y ahora hay que sumar «al dolor de nuestra tierra herida».

Como a Filipina, estas dos dimensiones de nuestra espiritualidad y misión, la oración y la justicia, nos llaman a avanzar y a profundizar al mismo tiempo. La oración incesante de Filipina sólo se puede igualar a su persistente visión y convicción de encarnar el Evangelio. Desde que era una niña, Filipina escuchó los clamores de los pobres en las calles de Grenoble.

«Filipina rompió el vínculo con su círculo social debido a su atracción temprana por servir a los pobres. No era algo revolucionario ya que participar en obras de caridad era, en aquella época, una actividad aceptable para mujeres católicas de buena educación. Pero Filipina fue mucho más allá que la mayoría de las mujeres. Su entrada en la vida religiosa como monja de la Visitación se interrumpió a causa de la revolución francesa y durante ese tiempo Filipina dejó la casa de campo de su familia para atender, principalmente, a los sacerdotes que estaban en la cárcel o vivían en la clandestinidad. En consonancia con su tiempo, el trabajo religioso y la salvación de las almas fue siempre una de las principales preocupaciones de Filipina. Pero, incluso corriendo riesgos personales, también ayudó a los enfermos y a los moribundos. Cuando sus familiares alarmados intentaron detenerla, ella dijo: "Dejadme, es mi felicidad y mi gloria servir a mi Divino Salvador a través de los desafortunados y los pobres". En otras palabras, ayudar a los pobres no era para Filipina un medio para ganar la recompensa del cielo –no, ella veía a Cristo encarnado en los pobres; servir era un fin en sí mismo».

Asimismo, tuvo esta visión de trascender las fronteras de Francia y Europa para difundir el evangelio entre los pueblos indígenas de las Américas con la misma pasión con la que sirvió a los pobres en Grenoble. Su visión era valiente y audaz. Ella fue una misionera educadora pionera, cuyo único objetivo era difundir la palabra de Dios en una nueva tierra. Ahora sabemos que no sólo era santa sino también humana, a veces confusa ante el modo de vida de la gente en las fronteras, a veces abrumada por un sentimiento de fracaso, a veces a regañadientes, siguiendo las normas de aquel tiempo, en vez de revelarse. Siempre fue una mujer que centró su vida en Dios, que vivió la misión hasta el final.

Que este año de oración con Filipina fortalezca nuestra capacidad para contemplar y escuchar el latido del corazón de Dios en nosotros y en nuestro mundo. Que podamos, así como lo hicieron Sofía y Filipina, sentir la exigencia del amor del corazón de Dios en Jesucristo. Que podamos creer en una visión del Evangelio más allá de la que podamos ver o imaginar "que todos somos Uno" y actuar con valentía, confianza y perseverancia para hacer de esta visión una realidad.

 

Con cariño y oración en un Solo Corazón,

Barbara Dawson RSCJ

 

Para acceder a las oraciones de los lunes en francés, inglés o español por favor id a: WWW.RSCJINTERNATIONAL.ORG O WWW.RSCJ.ORG,

Disponible a partir del 18 de noviembre, 2017

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