Mensaje de la XLIX Asamblea General de CONFERRE

Publicado el 02 de mayo de 2018 | No hay comentarios.

Mensaje de la XLIX Asamblea General de CONFERRE
"Vida Consagrada: de la desolación a lu Esperanza"
Sintiéndonos Pueblo de Dios en camino como los discípulos de Emaús (Lc.24, L3-35), las
religiosas y los religiosos reunidos en la Asamblea General de CONFERRE 2018, expresamos nuestra
tristeza y desolación ante los acontecimientos que hemos vivido como lglesia chilena.
Sentimos vergüenza por los abusos de poder, de conciencia y sexuales cometidos por
hermanos nuestros y que han provocado tanto dolor y sufrimiento en las víctimas y escándalo y
desconcierto en el pueblo fiel. También somos conscientes de nuestros silencios, negligencia y falta
de compromiso en el acompañamiento de los que han sufrido estos abusos.
Ante la desolación experimentada, ha tocado nuestro corazón - durante estos días - el
recuerdo de las palabras de dignidad y esperanza de la joven madre Jeannette Turita Alvarez, de la
cárcel de San Joaquín, que estando privada de libertad nos ha animado con coraje a que también
nosotros pidamos perdón.
Nos conmueven las palabras del Papa Francisco a los obispos, en donde pide humildemente
perdón, por sus "groves equivocociones de voloración y percepción de la situoción, especialmente
por falta de información veraz y equilibrado", ofendíendo de esta manera a muchos hermanos.
Ante esta realidad vivida, reflexionada y orada, vemos que como religiosas y religiosos,
asumiendo los diversos desafíos de la dimensión profética de nuestra vocación consagrada,
estamos urgidos a:
o Ayudar a iniciar y acompañar un proceso de conversión y reconciliación con gestos
concretos, sobre todo con las víctimas de abusos y con la lglesia de Osorno, buscando
caminos valientes de reparación para reconstruir la fraternidad y los vínculos perdidos, ya
que creemos que no basta sólo con sentir vergüenza.
o Trabajar para fortalecer la pertenencia pacífica y cordial en la lglesia, y revitalizar un
ambiente de mayor comunión y justicia.
o Comprometernos a cultivar relaciones fraternas y honestas con nuestros pastores, sentirlos
hermanos y brindarles nuestra cercanía, ayuda y corrección fraterna para colaborar en su
ministerio; aetitudes que mutuamente nos humanizan.
o Ayudar a transformar las estructuras machistas y clericales que no permiten construir una
lglesia servidora y fraterna.
e "Salir a priso" como María en la visitación, y encontrarnos con el clamor del pueblo que
sufre en los rostros de los migrantes, en los pueblos originarios, los jóvenes, las mujeres, los
pobres y los excluidos para "ocaricior, cuidor y proteger lo dignidod" de la persona.
o Colocarnos en actitud de humildad, discernimiento y diálogo ante los cambios culturales y
sociales de nuestra sociedad, descubriendo un modo evangélico de abordarlos.
Recordamos las palabras del Papa Francisco que nos invita a "que pidamos a Dios nos dé la
lucidez de llomar a las realidod por su nombre, lo volentía de pedir perdón y la copacidod de
aprender a escuchar lo que Él nos está diciendo y no rumiar la desoloción".
Creyendo en la presencia de Jesús Resucitado que nos acompaña en el camino de la vida y
se sienta con nosotros para partir el pan como en Emaús, alimentamos con la guía del Espíritu, la
esperanza de otra sociedad, otra lglesia, otra vida consagrada que sea "tierra de sueños y
hospitalidad" para elfuturo de Chile.
Padre Hui'tado, 18 de abril de 2018.

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