“Tirana que haces llorar y a todo un pueblo bailar”

Publicado el 24 de julio de 2018 | Hay 1 comentario(s)

“Tirana que haces llorar y a todo un pueblo bailar”

Vine a la Tirana sin expectativas, ningún anhelo en particular, vacía, solo con deseos de dejarme maravillar una vez más por la Iglesia; no cualquier Iglesia, la de Jesús y su evangelio, esa que incluye a todos, a los que creen y los que no, a los simpatizantes, empatizantes, disidentes, detractores, pecadores, impuros, decepcionados y cuantos nos podamos imaginar.

Y aquí estábamos todos, quizás sin tener resuelta nuestra propia vida, sin haber perdonado ni que nos perdonaran, con nuestras infidelidades y también con todos los intentos por vivir el evangelio en lo cotidiano. Ahí estábamos, los que quizás no entendemos bien lo litúrgico, lo doctrinal, lo católico, ya ni siquiera recordamos el catecismo de memoria como lo hacíamos antes. Sólo sabemos de ella, la chinita, la madre del pueblo, la reina del Tamarugal, madre del consuelo, de la misericordia, el rostro dulce y tierno de Dios. Aquí volvía a confirmar, junto con ellos: ¡Dios, cuánto necesitamos tu ternura, tu misericordia y compasión!, pero en serio, a prueba de todo, incondicional. Que aun consientes del mal que pretende siempre confundirnos, tu amor sea más grande, sea refugio seguro, fortaleza en la debilidad, un abrazo fuerte cuando nos sentimos derrotados, amistad, una sonrisa, confianza, compañía. 

¡Dios, tienes que Ser!, sino la vida no alcanza, los sentidos no bastan, la mirada se queda corta y al corazón no le quedan palabras.

La Tirana me ha llenado de esperanza y me voy infinitamente agradecida.

Gracias por esta fe corpórea, por la belleza en las personas y sus trajes de los bailes. Las letras de los cantos llenos de entrega y confianza al amor de la madre. 

Gracias por el baile, por cada tambor, cada platillo que invita a seguirlo. 

Gracias por los pañuelos blanco, verde y violeta y por las familias que regalan estos accesorios que embellecen la fiesta.

Gracias por los promeseros que cargan a María, al Nazareno y a José, gracias por esta muestra comunitaria-familiar, porque ellos también danzan dando un tono dulce a la celebración. 

Gracias por alimentar mi fe estos días. 

Gracias María, chinita, Carmelita y reina, madre de Jesús, madre y verdadera hermana, gracias por ser compañera en mi vida desde hace mucho.

Gracias por cuidar del pueblo de tu Hijo.

En estos días vuelves a recordarnos que esta generación te ha felicitado y te seguirán llamando llena de gracia. 

Acompáñanos María e intercede por nosotros, para que en la Iglesia de tu Hijo sigan siendo profecía tus palabras:

 

“Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel su pueblo, acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham

y su descendencia para siempre”.

Bernardita Zambrano rscj- comunidad Marta y María, Antofagasta

 

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Comentarios

comillasGracias por compartir lo que significa para ti esta fiesta tan hermosa y explicación de la fidelidad de un pueblo en la vida real y con el apoyo de "la chinita"comillas

Bernardita Dlano rscj Publicado el 12 de agosto de 2018 a las 20:08:28

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