Entrada al Noviciado de Adba Musharrafie Martínez

Publicado el 21 de abril de 2019 | No hay comentarios.

Hagan lo que Él les diga…

Estas palabras que dice María a los sirvientes en las bodas de Caná al darse cuenta que no tenían vino, fueron la invitación que nos quedó resonando al celebrar el sábado 13 de abril la entrada al noviciado de Adba Musharrafie Martínez.

Con mucha alegría y gratitud hacia el Señor, que sigue llamando mujeres a su seguimiento, acompañamos como comunidad y provincia el inicio de este camino en la Sociedad del Sagrado Corazón de Adba. También pudieron estar presentes hermanas de las comunidades de Santiago y Clara Malo rscj de la provincia de México.

Compartimos un trozo de la homilía de Clara para esta celebración.

“…en el Evangelio, hay otra llamada y otro sí: María es la que toma la iniciativa y orienta: “hagan lo que Él les diga”. Y los siervos van y lo hacen, aunque la instrucción parezca descabellada: “llenen las tinajas de agua”. Pero gracias a ese sí, a esa confianza y disponibilidad, les tocó ser parte de un milagro.

Miremos más despacio los distintos elementos que nos ofrece el Evangelio.

Es curioso que en este pasaje, Jesús es el que parece que ofrece resistencia,…“No ha llegado mi hora”. Sin embargo, escucha, y permite que “la hora”, el momento de Dios, acontezca. Lo que celebramos hoy, con Adba, marca una “hora”, un antes y un después. Este es un buen momento para que Adba se pregunte: ¿De qué actitudes me quiero revestir? ¿Qué estoy dejando? ¿Qué quiero acoger hoy, conscientemente? Y las demás también podemos renovar esa experiencia.

La presencia de María en este evangelio es preciosa. Es ella la que está atenta a lo que sucede. La que se da cuenta de que en la fiesta falta algo, que hay una necesidad. Sólo dice dos frases, pero son las que echan a andar el proceso: “No tienen vino” y “Hagan lo que Él les diga”.  Hoy es también un buen momento para confiarnos a María. Pedirle que nos abra los ojos, el corazón, la sensibilidad, para descubrir esos lugares y situaciones en los que se ha acabado el vino. Y también para pedirle que nos repita una y otra vez el buen consejo: “Hagan lo que Él les diga”.

Está también el papel de los sirvientes. Sin su disponibilidad para escuchar y colaborar, el milagro no hubiera sido posible. Llenar las tinajas requiere mucho trabajo, esfuerzo, perseverancia. Y en este caso concreto, mucha confianza en la palabra de María y de Jesús. ¿Quién les iba a decir que ese trabajo traería de vuelta la alegría a la fiesta?

…vemos que la escena con la que se abre la misión de Jesús es completar el vino de una boda. Y ese es un signo precioso: porque lo que nos está diciendo es que la misión de Jesús consiste en traer de nuevo la fiesta al mundo. A la Iglesia. A nuestras vidas. La alianza con Dios, el camino del Reino, es una fiesta… y nos promete que el mejor vino está por venir.”

Clara Malo, rscj

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