Ante la adversidad, Esperanza

Publicado el 04 de mayo de 2020 | No hay comentarios.

Santa Magdalena Sofía escribe desde la ciudad de París Francia, a la Madre d’Avenas, el 12 de Junio de  1849 y dice:

“Recibí tu carta desde Viena querida Amanda y dí muchas gracias al Señor por haberte preservado del precipicio; cuánto tenemos que agradecerle, porque el Señor y su Madre nos preservan de muchos peligros. Ahora nos amenaza el del cólera que se ensaña con furor en todas partes y se lleva más hombres buenos que malos: El Mariscal Bugeaud conocido nuestro, el Marqués de Forbesi Janson, etc. Verás, sin duda, algunos periódicos franceses que te pondrán al corriente de nuestro triste estado. En la Casa Madre, Valentina fue atacada muy fuertemente pero ya está en pie desde hace 4 días; María Esteban estuvo muy mal, nuestros dos Doctores la han salvado. En este momento, Luisa está enferma, pero moderadamente. El Padre Jurine lo ha estado también y no está aún repuesto. Todo son penas y aflicciones del cuerpo y del espíritu en todas partes. El Dr. Récamier me decía esta mañana que si el calor, que llegó a 32°, no hubiera bajado por una tormenta, hubieran caído casi todos. Pero la epidemia se extiende a toda Francia y las víctimas son más o menos numerosas, según las localidades; así en Amiens y en Beauvais, castiga fuerte; Tours está también invadida. Los médicos han aconsejado a nuestras Madres que se refugien en Marmoutier, lo que han hecho. Estuve el otro día en Conflans; el marido de Alina llegó para buscar la ropa de la colada con su hija menor,  Eugenia; se encontró mal, lo pusieron en un cuarto del antiguo Pensionado del que aún tenían la  llave. Al cabo de cuatro días estaba en la eternidad; Alina llegó a las 10 y lo encontró ya cadáver. Ha sido admirable en su resignación; ya ves querida Amada que nuestra posición no es alegre. Estamos siempre bajo el quién vive. Se ve por todas partes esta cruel enfermedad, aún cuando no se trate de ella…

La Madre A… recibió ayer una carta de su tía de Cracovia que le da noticias tuyas. Esta señora parece encantada de haberte recibido. Nos gustó mucho saber que ya está tan adelantado tu viaje, y sin tropiezos. Dentro de unos días, espero, tendré el consuelo de recibir tu carta en la que me digas estás ya en el puerto. Mientras  tanto rezamos; hazlo también por nosotras, hija, y recibe la seguridad de mi grande e inalterable afecto in C.J.M.

Barat”.

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