Testimonio por Bernardita Zambrano

"Nacemos príncipes, y la civilización nos hace ranas." 
(Eric Berne)

El cuento de hadas en versión moderna. Somos príncipes y princesas por nacimiento, por sangre, por herencia, por naturaleza. El palacio es nuestro y la creación es nuestra como hijos e hijas del Padre que todo lo ha hecho. Príncipes y princesas del Reino que se abre a la eternidad.

Pero la maldición del hada envidiosa nos convierte en ranas. La etiqueta, la burocracia, la informática, el modelo, la expectativa y el trámite. Todos acabamos siendo una carpeta en un archivo, un número en un computador.  Siguiendo la moda y obedeciendo a la multitud. Haciendo lo que todos hacen y hablando como todos hablan. Todos igualitos. Todos como ranas de charca; verdes, con ojos saltones y voz desafinada. Croac, croac, croac…
Extracto: "Y la mariposa dijo" (Carlos G. Valles)

El noviciado a veces se asemeja al hada buena que me devuelve mi verdadero rostro, mi "alcurnia real". En medio de este caminar (comenzando mi Segundo año de Novicia), he descubierto la tremenda invitación de sentirme verdaderamente Hija muy amada del único Rey. Pero reconozco que aunque intento sentirme en la comodidad del abrazo de mi Rey y Padre, no es tan fácil; el mundo y todo lo que ofrece me invita a querer ir a gastar allí también, los tesoros que como princesa, Él me ha dado. Otras veces voy tranquilamente de su mano y siento que El parte al abrazo de otro u otra que le ha entregado menos de su vida que yo; y allí me quedo, a un lado, desconectada de ese Amor, Amor que es tan grande que no hace comparaciones, ni menos exclusiones. Lo bueno es que he descubierto que así soy y que aunque a veces no me deje amar lo suficiente, si he podido experimentar el amor a los demás, puedo decir que he tenido el gozo de "disfrutarme amando" y es que ¡soy otra! O tal vez debería decir "soy yo", soy la verdadera princesa, heredera de los más lindos y tiernos sentimientos y actitudes de su Rey y Padre.

Y así he caminado, por este tiempo de noviciado: a veces a saltos, otras completamente erguida; a veces verde, otras con la transparencia que da el amor del Padre, en fin lo importante es que sigo en camino, con SU AMOR y en camino… 

Bernardita Zambrano 

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