Testimonio Una italiana en Chile

 

 

Paola Paoli rscj
Profesa de votos temporales
en experiencia internacional

 

El tiempo corre veloz, ya llevo cuatros meses en Chile y sólo faltan dos para regresar a Italia.

Me doy cuenta que para conocer una cultura, y un idioma, diferente se necesitan más de unos meses, sé también que es demasiado pronto hacer un balance de mi experiencia internacional porque todavía la estoy viviendo y no tengo la suficiente lucidez para mirar las cosas desde lejos, pero me han pedido hacerlo para poder compartirlo con ustedes.

Mi integración en este país ha sido muy natural, no he tenido que hacer muchos esfuerzos para adaptarme o por lo menos así me parece. Me ayudaron mucho los primeros días, tuve la posibilidad de conocer muchas hermanas de la Provincia en la renovación de los votos de Gloria Guerrero y sobretodo en la entrada al noviciado de Constanza Correa. Ahí conocí a muchas hermanas y me sentí pronto como en familia, hermana entre otras hermanas, además tuve el gozo de volver a ver a algunas hermanas que conocí a Roma como probanistas, todo esto junto al cariño y la cercanía de todas, a hecho crecer mi sensación de estar en familia.

Estoy en la comunidad de Parinacota, y justo la noche que llegué se celebraba en casa el cumpleaños de Elena, una de nuestras vecinas más queridas, y pronto conocí a algunas personas de la población, adultos y “chiquillos”. Aquí he comprendido más porque Jesús cuando habla del Reino lo compara a un banquete: es sentados a una mesa, compartiendo lo que hay, así se construyen relaciones, quizás es por eso que a las hermanas de la comunidad nos gusta tanto compartir nuestra once y aceptar las invitaciones de las personas y aunque nos gusta comer, es el compartir que nos impulsa.

A veces no es fácil vivir aquí. El ruido, el hacinamiento, la música con un volumen ensordecedor, las peleas, la violencia, la pobreza, la degradación moral y material… pero a pesar de eso hay vida, se siente que la vida es mas fuerte que los problemas y crece fuerte. Se ve en las sonrisas de lo niños, en los saludos de los vecinos, en el cariño de las personas de la corporación, la vida grita fuerte, más fuerte que el “regatón”. Por eso, a pesar del cansancio, del deseo de la soledad y de la necesitad de silencio, cuando  estoy lejos Parinacota la echo de menos. No es fácil vivir en Parinacota pero creo, junto a las hermanas de la comunidad que es un lugar donde nuestra presencia tiene mucho sentido, una comunidad religiosa que descubre y manifiesta el Amor de Dios.

A nivel de trabajo estoy haciendo igual una experiencia muy bonita. Soy voluntaria en el Centro de Atención Integral al niño y niña (CAINI), que es un centro dependiente del Consejo de Defensa del Niño (CODENI). En este Centro el principal objetivo es la protección y reparación de niños y niñas víctimas de Maltrato Grave, ya sea físico y/o sexual. Yo estoy encargada del seguimiento de los casos egresados del Centro y me encuentro con los niños, familias y profesores de estos. Así he tenido la oportunidad de entrar en muchas casas, hablar con muchas personas, pequeñas y adultas, conocer sus colegios. Este trabajo me encanta; aunque al principio ha sido muy duro. El impacto con las historias dolorosas de los niños, la degradación moral, las injusticias…  me afectaron mucho pero ahora que he visto con mis ojos a los niños sonrientes que pueden salir adelante desde lo que pasó, las familias que agradecen por la ayuda que han tenido, tengo mucha esperanza. Casi siempre he tenido buena acogida y muchas veces las familias me invitaron a volver a sus casas, me llevaré a Italia los rostros de todos esos niños.

En este tiempo estoy intentando conocer lo que más pueda de este lindo País y la Provincia. He viajado, y, estoy viajando todavía para conocer las comunidades de Chile y en cada una de ellas he sentido el cariño y la acogida; tengo y he tenido la oportunidad de participar en encuentros provinciales (encuentro de hermanas en formación inicial, encuentro de los laicos); he compartidos con otras, situaciones de vida alegres o tristes, todo eso me ha dado la sensación de ser un miembro más de la Provincia de Chile, de ser una hermana más entre otras hermanas y creo que esa es una sensación importante para quien está eligiendo de manera definitiva el ser parte de una Congregación Internacional donde la interculturalidad es parte fundamental.

Gracias Chile

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