América celebra por Beatificación de Mons. Oscar Romero Fuente: Prensa CECh

Publicado el 21 de mayo de 2015    |   A la escucha del mundo

Luego de 35 años de espera, El Salvador se prepara para la gran celebración de la beatificación del arzobispo de San Salvador, Mons. Oscar Romero, destacado por su defensa de los pobres y la paz, asesinado en el contexto de la guerra civil que afectó a El Salvador hasta 1994.

La actividad central con la que se festejará este hecho en Chile constará de una gran eucaristía de acción de gracias, que tendrá lugar en el Santuario del Padre Hurtado. Esta eucaristía será presidida por Mons. Galo Fernández, obispo auxiliar de Santiago, y concelebrada, entre otros, por el padre Andrés Moro, vicario de la Pastoral Social de Santiago. Esta celebración comenzará a las 9 de la mañana del día sábado 23 de mayo, y se extenderá hasta las 2 de la tarde

El encuentro chileno estará marcado por cinco momentos. El primero donde se recibirá, motivará y formarán grupos de oración. Luego se realizará una romería hacia el lugar donde fueron quemados Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, signos de dolor y perdón de este segundo momento. El tercero, tendrá lugar en la plaza frente al Hogar de Cristo, donde se escuchará la cantata “Romero una Esperanza para América” acompañada de reflexiones en torno a la palabra. El cuarto momento se vivirá en la explanada del Santuario del Padre Hurtado el que estará marcado por el ofrecer y consagrar. Y para finalizar se dará un momento para compartir lo que cada uno haya llevado para el compartir fraterno.

El carisma de Mons. Romero tiene gran sintonía con San Alberto Hurtado, por lo que la celebración de su beatificación en el Santuario de este santo chileno tiene gran significado para sus seguidores, proclama la convocatoria a este encuentro.

Mons. Romero, recientemente nombrado patrono de Cáritas Internacional, fue asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba misa, producto del disparo de un francotirador contratado por organismos del Estado Salvadoreño, con el objetivo de acallar su voz crítica ante los acontecimientos que afectaban al pueblo de El Salvador. En una homilía, días antes de su muerte, el obispo intuyendo cuál sería su destino señaló: "Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño. Un obispo morirá, pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, no perecerá jamás".

Diversas actividades darán paso a la fiesta que tendrá lugar en diversos puntos de El Salvador, y que contarán con la presencia, ya confirmada, de nueve presidentes y cinco cardenales de diversos lugares del mundo.

 

Fuente: Prensa CECh

 

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