Carta a Santa Filipina Duchesne

Publicado el 05 de agosto de 2013    |   Por Mariela Baeza    | A la escucha del mundo

Querida Filipina:

No sé si escribirle a la niña pequeña, soñadora, decidida que gustaba de escuchar las  historias de los padres jesuitas sobre las misiones en América.

O escribirle a la jovencita que decidió seguir a Jesús con todo su corazón aunque, por tal motivo,  haya tenido que distanciarse de su padre  y  quien  dedicó con cariño su vida a  enseñar a los niños vagabundos faltos de amor y educación.

O comunicarme con  la mujer perseverante, esforzada, trabajadora, con mirada fija puesta en el Sagrado Corazón a quien amaba más que a ella misma. Entregada a la oración, día y noche como también a las tareas autoimpuestas las cuales hacía con amor y gran empeño puesto en el Señor, ya que de no hacerlo le parecía una gran falta.

O la viajera que tuvo que sortear grandes obstáculos no sólo por la distancia e incomodidades de sus viajes, sino también enfrentarse a los estragos de la peste, donde fue capaz de salvar a otros y salvarse a sí misma por el poder de la fe.

O bien escribirle a la anciana que por fin llegó donde sus queridos indios para educarlos y evangelizarlos, quien, lamentablemente, nunca pudo comunicarse en su idioma y sólo podía orar por ellos, lo que hizo que la llamaran “la mujer que ora”.

En este mes dedicado a la Solidaridad quiero invitarte a mi vida para poder aprender un poco de tu espíritu de servicio y entregarme más a quienes lo necesitan y para seguir educando con cariño y esfuerzo, aunque no siempre vea los frutos y por sobre todo no perder jamás la fe en nuestro Señor quien nos ama eternamente.

Querida Filipina Duchesne,

Ruega por nosotros....

Atte. Mariela Baeza.

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