Cómo conocí la Espiritualidad del Sagrado Corazón??

Publicado el 26 de diciembre de 2019    |   Por Manuel Flores y Jorge Figueroa    | A la escucha del mundo

Soy Manuel Flores Echeverría, de raíz chillaneja, bendito entre todas las mujeres que componen mi familia. Recibí una transmisión profunda de la fe a través de mis padres, por medio del carisma del Camino Neocatecumenal. Estudié la carrera de Periodismo, que aún tengo que culminar, y el amor por la música y los instrumentos me ha hecho conducido a servir esta riqueza en las diferentes áreas que he colaborado.

Fue la coordinación de la Parroquia Universitaria de Concepción la que me acercó a la vida de las religiosas del Sagrado Corazón. El proyecto Michaihue, que la hermana Naty Chamorro presentó junto a un representante de la CVX joven, fue el vínculo clave para que me aventurara a vivir la realidad de la población donde residen las religiosas y por consecuencia, parte de su loable misión como RSCJs y sobre todo su día a día.

Oraciones, onces, talleres, reuniones, conversaciones, e incluso tarde de películas, pequeños viajes o guitarreos hicieron que pudiésemos transmitirnos entre todos, nuestra vida de fe y los llamados propios que veíamos que nos hacía Dios.

Pasado unos meses de experiencia, la hermana Olinka me presentó la posibilidad de apoyar un Taller de Coro Litúrgico de Básica en el colegio. Una inesperada pero valiosa oportunidad tanto para transmitir mi riqueza y la fe a las niñas, y la chance de palpar de primera mano el complejo funcionamiento de una institución tan vital para el desarrollo del ser humano.

La omnipotencia arquitectónica del Sagrado Corazón fue el primer impacto. Sus recovecos, capillas, imágenes, translucían la emblemática herencia de que por años era parte. Para mí era todavía una incógnita cuál era la esencia que se traspasaba de generación en generación.

El taller duró un semestre y otra posterior propuesta de la hermana Olinka, relativa a colaborar en el equipo Pastoral para Coro, Catequesis y acompañamiento, me hizo acoger el desafío como una oportunidad más seria para ser parte de la vocación profunda de entrega que Dios le inspiró a Santa Magdalena Sofía en el trajín de la Revolución Francesa.

En esta apuesta, donde a casi un año del inicio he tenido muchísimo que aprender, he descubierto lo trascendental que significa, más que nunca en estos tiempos, ofrecer a las alumnas espacios donde cultivar su espiritualidad, donde puedan descubrir su valor único como amadas de Dios, y su importante rol como verdaderas constructoras de paz, justicia y esperanza tanto en lo sencillo como en lo más rebuscado.

Y aquí es donde he podido ser testigo de que la Espiritualidad del Sagrado Corazón son los pulmones para que una institución educativa viva con integralidad los valores que aspira toda persona para ser feliz y encontrar sentido a la vida. Lo que también es admirable es que esta contención del corazón se cierne sobre todos los que trabajan en el colegio, a través de varias instancias, procurando vivir como una familia educativa.

Sintiendo un profundo agradecimiento por colaborar acá, veo que de todos modos sigue habiendo un gran desafío dado los vaivenes de una sociedad que se transforma muy rápidamente, junto con las alumnas. Aquí es necesario tener el oído abierto, el espíritu flexible, los valores lúcidos y el ánimo creativo para dilucidar las necesidades actuales y llegar con fuerza al corazón de las niñas para que ellas reconozcan sus tesoros.

 

Soy Jorge Figueroa Sáez (34 años), actualmente profesor de religión de enseñanza media y miembro del equipo pastoral del colegio del Sagrado Corazón.

Entre prácticas progresivas y trabajos sociales en voluntariados y misiones, fui forjando un espíritu de servicio y como se construye comunidad desde el barrio, lo que me llevo a trabajar de educador social en barrios de Concepción, igualmente vinculado a la red ignaciana me invitaron a ejercicios espirituales, donde mi acompañante fue Benjamín Donoso sj y luego la hermana Gloria Guerrero rscj, desde ese momento me intereso la vocación y el trabajo de la Congregación del Sagrado Corazón que realizan en la comuna de  San Pedro de la Paz, en los barrios de Michaihue y Boca Sur, paso el tiempo y en la Parroquia  Universitaria conocí a Naty Chamorro rscj, me intereso la vocación de servicio que esta congregación desempeña en Chile y comencé a leer a Santa Magdalena Sofía Barat y me di cuenta que compartíamos la misma vocación de educar y servir y me marco una frase: “lo esencial es que nos apoyemos en Él  y que nuestra confianza sea sin límites”, se parecía a la frase del principito, pero fue entretenido como Dios va tejiendo y dejarlo tejer, siempre será lo mejor para uno.

Luego quede sin trabajo y me llaman a una entrevista de trabajo, yo había enviado un curriculum para Coordinador de Pastoral que vi en el diario, era mayo del 2018, pensé que era eso, pero al llegar al colegio me di cuenta que era de la congregación de las hermanas Gloria y Naty, y para sorpresa mía, era para realizar un reemplazo de profe de religión en enseñanza media, por un mes,  yo venía del barrio, más de 6 años de educador social, era un buen desafío y dije que sí, me encanto la mirada del colegio y ya había leído de la congregación, me fue fácil seguir su espiritualidad, tan acorde a los tiempos nuevos y como se entrelazan sus distintos carismas de educación, servicio y voluntariado.

Este 2019 se me encomendó la tarea de religión en enseñanza media y además labores de pastoral en  confirmación primer año y un voluntariado en Michaihue que se llama Ayekantun (lugar de entretención) y algunos días en Conversar es Papa (lugar de encuentro para conversar en los recreos con alumnas de enseñanza media) lugares perfectos para anunciar, vivir el evangelio y educar.

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