Denles Ustedes de Comer (Mt 14,16)

Publicado el 10 de mayo de 2019    |   Por Eladio Poblete Gonzales, laico de Reñaca Alto    | A la escucha del mundo

¿Qué vamos a hacer?
“Yo no elegí vivir en la calle, esta forma de vida me eligió a mí”
“Nadie está en la calle por una razón ni por voluntad propia”
“Las personas que están en la calle no están porque ellas quieren” y pensar lo contrario es una hipocresía.

 

Me mueve la situación de muchas personas en situación de calle; allí veo a un Jesús que pide que lo acojan, que le den un espacio para comer y compartir la vida y pues, la situación de calle, y en general todas las formas de exclusión Social, se produce por al menos dos tipos de causas: Están por un lado las historias personales y familiares en las que se producen quiebres, (contexto vulnerable, adicción a las drogas y alcohol, situaciones de abuso o maltrato y abandono), y al mismo tiempo las fallas de las estructuras y políticas sociales a la hora de anticiparse o hacer frente a esos quiebres.

Hay una frase de Teresa de Calcuta y un evangelio que alimentan nuestro corazón para dar sin medida, y que me invitan a asistir y apoyar en el “comedor de Glorias Navales” junto a otras grandes personas que ponen su disposición y entrega generosa:

“No siempre podemos hacer grandes cosas, pero sí, podemos hacer cosas pequeñas con gran Amor” (Teresa de Calcuta)

"Entonces Jesús se alejó de allí embarca a un lugar despoblado para estar solo. Pero la gente, en cuanto lo supo, lo siguió por tierra desde sus pueblos. Jesús, al desembarcar y ver a tanta gente reunida, tuvo compasión y sanó a los enfermos. Al caer la tarde, sus discípulos se le acercaron para decirle: “Estamos en un lugar despoblado, y se hace tarde; despide a esta gente para que se vaya a las aldeas y se compre algo de comer.” Pero Jesús le contestó: “No tienen necesidad de irse: denles ustedes de comer." (Mt 14, 13-16)

 

Y me preguntaba: ¿DAR? ¿Qué es dar?
A quien te pida dale, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. (Mt. 5,42)
Pedir y recibir son humanos; dar es divino.
Lo que compramos tiene su valor; lo que damos es invaluable.
Aprender a dar es la obra del amor que escucha; es lo único que siempre es bello.
Saber dar es lo mejor que un padre puede dar a sus hijos.
Pedir y recibir son humanos; dar… es de Dios.
Pues “tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16)

¿Qué te cuesta dar? (tiempo, amor, tu ropa, etc.)
¿Qué crees que te ha dado la vida?
¿A quién le das atención fácilmente y a quién no?
¿Qué le das a Dios? 

Señor que aprendamos a ser como tú eres, que aprenda yo a dar sin medida. 

comentar

Comentarios

Diseño Web - Posicionamiento Web - Sistema Web