Extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto (Dt 10,19)

Publicado el 23 de agosto de 2019    |   Por Glenda Ramírez Leopold, Profesora y exalumna Colegio del Sagrado Corazón    | A la escucha del mundo

Migrante ¿te suena esa palabra? ¿sabes lo que significa? Según la real academia española significa Trasladarse desde el lugar en que se habita a otro diferente.

Hoy en día muy de la mano lo escuchamos también como extranjero; vivimos en una época donde los avances van tan rápidos que no todo pueden seguir el ritmo, muchas veces por idealismo, ansias de poder, por falta de empatía, entre miles de otros factores que se nos puedan venir a la cabeza. ¿Por qué lo menciono? Porque está fuertemente ligado a la palabra con que inicio. Es natural del ser humano establecerse en el lugar que se siente bien, seguro, protegido, donde hay alimento, lo que podemos ir resumiendo en sobrevivencia, si estos pocos factores no están, simplemente migramos ya sea de una casa a otra, de una ciudad a otra o bien de un país a otro, ya en los tiempos bíblicos vemos como los hebreos conducidos por Moises en busca de una mejor vida lejos de la esclavitud migran hacia la tierra que emana leche y miel, con estas bases históricas, sociológicas, biológicas, como quieran verlo, ¿Por qué es tema el extranjero hoy en nuestro país? Tal vez algunos han tenido malas experiencias, tal vez solo prejuicios, en fin cada uno tendrá su motivo.

Hoy quisiera dar mi visión y testimonio con los migrantes, en especial en nuestra comunidad Educativa del colegio Sagrado Corazón de Concepción; para una de nuestras tradicionales misas de exalumnas, una religiosa me invita a participar de la pastoral del migrante, la cual se realiza los días sábados, me contó sobre el trabajo que estaban haciendo con haitianos que llevaban poco tiempo en nuestro país, en principio no acepté, pues ¿qué haría yo en un grupo de “conversación” con personas que hablaban francés, creole y un escaso español? Tal vez solo fue el temor a lo nuevo o a lo diferente, al poco tiempo me pidieron si podía hacerles clases de ciencias, pues uno de los profesores voluntarios no podía asistir,me animé y acepté, a casi dos años puedo decir, fue una de las mejores decisiones, ellos piensan que aprenden de mí, si supieran que más he aprendido yo de ellos. Me encontré con personas que salen de su país porque no tienen las condiciones más optimas, buscan mejores oportunidades, personas con un amplio nivel cultural, personas con las ansias de surgir, grandes profesionales que por simples políticas entre países se ven en la obligación de cursar lo que conocemos como 2x1 para convalidar estudios secundarios, pero que claramente no lo ven como una barrera para incluirse en nuestra sociedad, con ellos aprendí que el idioma no importa,si no sabes el idioma a donde llegaste, persevera en su aprendizaje porque formas de comunicación hay muchas y no faltará quien te ayude a mejorar en el lenguaje, para ellos no es dificultad y ponen todo su esfuerzo en aprender el español  y cuantos más sea necesario para encajar en una nueva sociedad donde solo quieren ser aceptados, para lo que nos es tan natural como especie “sobrevivir”. Esfuerzo, empatía, perseverancia son una de las pocas palabras que podrían definirlos.

Con esto me pregunto ¿es tan diferente quien migra dentro de su país a quien migra de un país a otro? Y creo que la respuesta es no, simplemente todos aspiramos a lo mismo, bienestar, felicidad, paz y tranquilidad, si a fin de cuentas biológicamente hablando somos la misma especie con diferentes características superficiales.

Hoy la pastoral de migrantes funciona con el apoyo de la pastoral del colegio a cargo de Olinka Vergara rscj. Como coordinadores Rita Robles y Francisco Soto (profesor SC) y con voluntarios universitarios, profesores y apoderados del mismo colegio, cada sábado a las 19 hrs. Comienzan las clases según una planificación que abarque todas las disciplinas necesarias, para que puedan rendir el examen que les permita convalidar sus estudios secundarios y tener la oportunidad de entrar a la universidad o bien poder optar a un trabajo, todo esto acompañado de un descanso entre clases con un chocolate caliente que tanto les encanta y galletas para recuperar energías para la siguiente clase.

 Cada día agradezco esta oportunidad, estas experiencias que no cuestan nada, pero donde la paga es grandiosa, donde puedo sentir que estoy haciendo, como decimos en mi comunidad “Tikun olam”, reparar el mundo. Y porque no, con orgullo representar y practicar nuestra propia insignia elsagrado corazón de Jesús, un corazón que se abre al mundo donde todos somos responsables y formamos parte de él.Y tu ¿qué harías si te tocara ser migrante?

                                                                                                  

 

comentar

Comentarios

Diseño Web - Posicionamiento Web - Sistema Web