“Mirar el mundo y vivir desde el Corazón de Cristo”

Publicado el 26 de mayo de 2014    |   A la escucha del mundo

Conocer a las religiosas del Sagrado Corazón, me ha permitido a través de ellas conocer su espiritualidad. En ellas he visto como “Mirar el mundo y vivir desde el Corazón de Cristo”, no es un bonito slogan, sino algo que encarnan en su vida y de lo cual dan testimonio a diario. Ese anhelo permanente, de querer identificarse con los sentimientos y actitudes que tuvo Cristo, en un mundo que nos invade con sentimientos tan opuestos, donde prima muchas veces el egoísmo y el caminar por la vida pensando en el éxito personal por sobre el deseo de construir juntos el Reino y ser instrumentos para que todos juntos lleguemos al mismo tiempo y con las mismas oportunidades, me ha cautivado y ha llegado a complementar y enriquecer mi vida espiritual.

Aprender a mirar con los ojos de Jesús, amar lo que Él amó y conocer lo que movió su corazón para actuar como lo hizo, son actitudes que me movilizan en mi vida y que trato de hacer vida en mi día a día, con lo que me toca vivir y con las personas que me encuentro en el camino.

En este sentido, mi participación en la Pastoral de la Diversidad Sexual, ha sido un regalo para compartir camino con el que sufre y desde ahí unirme en misión con otros, tratando de dar testimonio del corazón misericordioso de Jesús, donde todos tienen cabida, sin mérito ni condiciones, sino sólo por ser hijos de Dios.

Comparto con ustedes, mi testimonio, en la esperanza que éste pueda ayudar a otros padres y madres, que acompañan a sus hijos/as en este camino.

“Cuando mi hijo conversó conmigo y me contó acerca de su homosexualidad, fue el día en que aquello que había intuido, se convirtió en una verdad que ya no podía negar.

Ese momento lo recuerdo con dolor y alegría. Dolor, de reconocer SU dolor y todo lo que había vivido solo y alegría por reconocer a mi hijo tal como era. Tenía frente a mí, a la misma persona de siempre, a quien conocía y amaba desde siempre y a quien desde ese momento, podría finalmente vivir en plenitud. Lloramos y nos abrazamos. Desde ese momento supe, que nada había cambiado en mi amor por él. Seguía siendo aquel hijo a quien siempre admiré y del cual estaba tan orgullosa.

Doy gracias al Señor, por no haberme quedado pegada en la pena. Al revés, descubrí una oportunidad para conocer y aprender a “querer” el mundo gay, algo que ahora es parte de mi propio mundo.

Surgen los miedos a lo desconocido y el arraigo de una cultura conservadora, que nos impide mirar con confianza a los que son “diferentes”. Complica presentarse ante los tuyos (familia, amigos, conocidos) con toda la verdad. Ya no te es indiferente, cuando la Iglesia a través de la jerarquía, o algunos sacerdotes, se abstiene de hacer o decir lo que corresponde. Cuando en algún círculo social, alguien se expresa mal de los homosexuales, o son sujeto de burlas y exclusiones. Cuando nadie se atreve a levantar la voz, ni uno mismo. Todo te remece interiormente, hasta que uno nuevamente va encontrando las confianzas y en mi caso personal, lo incorporo a mi vida, orgullosa y feliz.

La invitación al grupo de padres de homosexuales fue un regalo que acogí feliz. Este grupo me ha permitido unirme en solidaridad de destinos con otras familias. He descubierto aquí una nueva misión, que me compromete más allá de mi situación particular. Me he sentido en familia. He reconocido el amor fraternal, en todos aquellos que han permitido que este espacio de encuentro se haya ido consolidando. Me siento tremendamente agradecida y privilegiada, por tanto cariño y regalo recibido.”

Carmen Luz Güemes Álvarez

---

HNA. EUGENIA VALDES.

EQUIPO COMUNICACIONES

comentar

Comentarios

Diseño Web - Posicionamiento Web - Sistema Web