Somos todas iguales. Todas buscamos la Fe. Necesitamos alimentarla para que esté dentro de nosotras.

Publicado el 30 de noviembre de 2012    |   A la escucha del mundo

Somos todas iguales, todas buscamos la fe, necesitamos alimentarla para que esté dentro de nosotras. Por eso es que estamos aquí.

Talita Qum. Mujeres de Puente Alto.

Me ayuda mucho venir a la Iglesia, he aprendido mucho pero veo que aun me falta mucho más por aprender. Me queda mucho egoísmo dentro de mí y me doy cuenta cuando siento todo lo que me cuesta compartir con los que no me aceptan… María Elena

¡Quién soy yo para que venga a visitarme mi Señor…!

Antes de comenzar el mes de María, desde que comenzó mi embarazo,  me sentía mal de salud, pero cuando vengo al grupo para rezar juntas, desaparecen todos los malestares que siento en el cuerpo. María ha sido siempre la que me ha sacado de mis dolores. Desde chica me refugié en ella. Cuando la conocí  me impresionó el amor tan grande que sintió por su hijo. Maritza

¡Cómo es posible que tú vengas a visitarme a mí. El hijo me saltó de alegría en mi seno!

A cualquiera nos pasaría eso al sentirnos tan feliz, al comprobar que de verdad para Dios no hay nada imposible.  Cuando me preparaba para hacer mi primera comunión mi mamá me llevaba a rezarle a la Virgen y aprendí a refugiarme en ella. María

¡Sí, feliz tú que creíste, porque se cumplirá lo que te prometió el Señor!

Esto lo veo que se cumple en la vida real. Yo recibí los sacramentos ya adulta porque cuando niña mis papás eran católicos pero sólo de palabra y una vecina me llevaba a la Iglesia.  Recién a los 28 años vine a tomar una biblia y con el tiempo me fui aferrando a ella, porque es tan precioso lo que dicen las escrituras.  Cuando veo a María me pregunta ¿cómo una niña de menos de 18 años pudo confiar tanto?  ¿Cómo pueden vivir tantas personas sin fe?  Isabel, como María, también sintió esa confianza que le llegó hasta el vientre.  Me impresiona pensar que María siendo tan joven dijo que si y yo sólo de vieja vine a confiar.   Edelmira

¡En aquellos días María salió de su casa y se puso en camino…!

Como el camino que yo recorro cuando vengo hasta aquí, cuando cada día voy a la escuela con los niños, cuando ando a todo sol para llevarlos a la peluquera y no la encuentro y tengo que volver otro día.  Me gusta caminar harto, luchar por los niños. Todos los días les doy la bendición que me piden, un besito, y ellos también me dan un besito. Berta

Las manos de mi madre parecen pájaros en el aire
historias de cocina entre sus alas heridas
de hambre.
Las manos de mi madre saben que ocurre
por las mañanas cuando amasa la vida
hornos de barro pan de esperanza.

Las manos de mi madre llegan al patio desde temprano
todo se vuelve fiesta cuando ellas vuelan
junto a otros pájaros junto a los pájaros
que aman la vida y la construyen con los trabajos
arde la leña, harina y barro lo cotidiano
se vuelve mágico.

Las manos de mi madre me representan un cielo
abierto y un recuerdo añorado trapos calientes en los
inviernos. Ellas se brindan cálidas, nobles, sinceras, limpias de todo 
¿Cómo serán las manos del que mueve gracias al odio?

Canto de Mercedes Sosa.

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Comentarios

comillas A las mujeres de Talita Qum: me nace agradecer por sus experiencias compartidas a la luz de la experiencia de María, mujer sencilla y llena de confianza en su Dios. Me he sentido identificada en que siempre estaremos \"aprendiendo\" como seres humanos y eso es un regalo de Dios, porque quiere nuestro crecimiento, vernos felices y tenemos una gran misión de ser testimonios para tantos hombres y mujeres que hoy necesitan \"descubrir\" el amor de Dios que se manifiesta en las cosas cotidianas de nuestras vidas, en aquello que permanece y no en las \"cosas o bienes\" que pasan... comillas

María Inés Toro J. rscjPublicado el 01 de diciembre de 2012 a las 17:53:09

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