Valparaíso, reconstruyéndose desde la solidaridad...

Publicado el 22 de mayo de 2014    |   A la escucha del mundo

El sábado 12 de Abril, llegando de Santiago, desde la ventana del bus, ví con asombro y preocupación la gran humareda que abarcaba gran parte de Valparaíso y Viña. Inmediatamente pensé, “aquí está pasando algo tremendo”. Llegué a la comunidad y comentado mi impresión supe que había un incendio en los cerros de Valparaíso y que no podían apagarlo.

De inmediato nos conectamos con las noticias y estuvimos pendientes de cada momento. Sabíamos que nuestra oración era importante, sin embargo el dolor nos traspasó el corazón.

El fuego, como otros elementos, es contradictorio; por un lado nos proporciona tanto bienestar y por otro fácilmente puede arrasar, consumir y en momentos destruir casas y vidas.

Nos pusimos en contacto con un lugar de acopio para ir a dejar nuestra ayuda solidaria. Ayuda en toallas húmedas, artículos de aseo y pañales para las guaguas. Fue impactante ver a tanta gente metida dentro de esa escuela, con tantas necesidades y a la vez con tanta preocupación y dolor. Por las calles nos encontramos con tantos jóvenes que subían y bajaban los cerros, todos con ganas de ayudar… el ambiente era de pena y a la vez de mucho movimiento solidario, de mucha generosidad… Supimos que los choferes de las micros regalaban viajes para los voluntarios. Así nos fuimos a casa, por un lado con el olor a humo, con los ojos adoloridos por las cenizas y por otro con el sentimiento que sólo el amor por la humanidad nos puede ayudar a sacar lo mejor de nosotros y así poder unirnos a favor de los que más necesitan.

En nuestro corazón estaba el deseo hondo de poder ayudar de una manera más cercana. El 1 de Mayo, lo habíamos destinado a otras actividades y recibimos una invitación del P. Angel Concha ss.cc, párroco de nuestra Parroquia a ir a un sector del cerro Mariposa.

Nos costó mucho llegar, poco a poco nos fuimos introduciendo en el sector donde  la tierra aún estaba cubierta de cenizas. Algunos troncos de árboles quemados eran el signo de la ferocidad de las llamas; vimos camionetas, herramientas carbonizadas… Lo más fuerte fue escuchar el relato de cada una de las personas afectadas: la incomodidad, el miedo y la incertidumbre por el futuro.

Fue impactante escuchar como sobrevivieron al “infierno de las llamas”. Y como hoy están recibiendo ayuda y cariño de tantas personas. En ese sector, gracias a la organización de los vecinos, sólo les faltaba levantar una mediagua.

Fue providencial la  presencia de un matrimonio de la Parroquia, Juan y Janet. El trabaja en la construcción y ayudó mucho a nivelar los pollos donde se asentaría la vivienda de  Jonatan,  un hombre joven, casado y tres hijos.  Mientras unos trabajaban haciendo hoyos, pintando, otros fuimos a visitar a las familias preguntando cuántos comerían de la comida que preparaban por turnos vecinos en la junta vecinal.  Ese día preparamos almuerzo para unas sesenta personas, entre la población y voluntarios.

En una de las casas leímos un letrero que decía: “Nos hemos quedado sin nada…solo la fe nos mantiene en pie”. Pues esto nos invita a renovar nuestra esperanza en la acción transformadora del Espíritu Santo que actúa movilizándonos siempre hacia la unidad, la comunión y la fraternidad.

Doris Villegas rscj / Elisa Castillo rscj

----

EQUIPO COMUNICACIONES

 

comentar

Comentarios

Diseño Web - Posicionamiento Web - Sistema Web