Ana du Rousier, haciendo memoria

Publicado el 05 de septiembre de 2014    |   Por Equipo Comunicaciones    | Desde el corazón (Borrador)

Ana du Rousier

Brevísima biografía y algunas ideas sobre su vocación.

Nace el 20 diciembre de 1806 en la región francés de Poitou. Cuando tiene 8 años pierde a su padre, asesinado durante un enfrentamiento de la Revolución Francesa. Estudia en el Sagrado Corazón desde los 9 años. Como hija de su tiempo, en que los católicos y observantes tuvieran un santo protector como intercesor, Ana es una gran devota de la Virgen María y de San Luis Gonzaga, patrono  de  las  estudiantes.  Este nuevo  mundo  de vida  religiosa  activa que  conoce  Ana,  como alumna, contrasta con la clausura a la cual también se  había sentido atraída al conocer a las Carmelitas.

A los 15 años está decidida a ser religiosa, pese a la oposición de su madre. A los 16 años entrega su vida en la Sociedad del Sagrado Corazón, fundada por Sofía Barat en 1800 y aprobada oficialmente por el Papa León XII en 1826, cuando ya ella había tomado el hábito y hecho sus primeros votos.

El 8 de septiembre de 1823, el mismo día que terminan los ejercicios espirituales del colegio y con 16 años, Ana toma el hábito en Poitiers. La ceremonia se lleva a cabo en forma casi espontánea, sin ningún tipo de preparación. Este hecho tiene gran importancia en la vida religiosa, pues el desprenderse de las propias vestimentas es una forma simbólica de abandonar el mundo. Luego es enviada al noviciado de París, estadía que sólo durará 15 meses. Allí se ocupa de empleos menores, siempre caracterizándose por su timidez, condición que supera al ser enviada a Turín en 1824, donde permanece hasta 1848. El motivo inicial del traslado a Italia es la necesidad de secundar a la religiosa Josephine Bigeu que acaba de fundar allí una casa.

 

Estando interna en Poitiers, Ana y sus compañeras conocen en 1818 a Philippine Duchesne, quien va de camino a Bordeaux para tomar el barco que la conducirá a América. Esta visita se convierte en un hito en la vida de Ana, pues ya resuelta a ser religiosa, comienza ahora a sentir la necesidad de “ganar almas al Señor en las misiones lejanas”.

Ya en Turín, entre 1825 y 1834, varios hechos marcan la vida de Ana du Roussier como consagrada a Dios en distintos ámbitos. En 1815 pronuncia sus primeros votos y el 10 de Junio de 1831 profesa como religiosa del S.C…. También en este momento de su vida conoce a Louise de Limminghe, superiora de la casa y figura crucial en la congregación, con quien entabla una amistad que conservará para siempre y se convertirá en su confidente a quien abrirá su alma en distintas ocasiones, puesto que no podrá hacerlo con su madre –con quien ha cortado relaciones- ni tampoco con Barat, no sólo por su jerarquía que las separa, sino también por tensiones internas en la relación entre ellas y con las Constituciones de la Sociedad.

Las huellas que van dejando en su personalidad, tanto los acontecimientos, como las luchas interiores, se traducen en una gran sensibilidad. Incluso Barat la reprende por este rasgo que le impide enfrentar los problemas.

Sin embargo, aunque Ana du Roussier se propone luchar con esta faceta de su carácter, los hecho no le facilitan lograr sus propósitos y generalmente es traicionada por su extrema susceptibilidad.

Para tener una idea completa de la personalidad de Ana, es fundamental  la visión que tiene ella sobre sí misma a través de sus cartas y escritos en general. Aunque siempre está dando cuenta detallada de sus defectos, debilidades y luchas interiores, también deja ver sus fortalezas: “No dejo a nadie con pena”…También reconoce sus “buenas disposiciones”, que no le cuesta hacer el bien y su permanente rectitud de intención.

Con respecto a sus votos de religiosa, claramente sus escritos revelan la dificultad que significa permanecer fieles a ellos. El de obediencia le es especialmente difícil. Además de proponerse hacer prontamente todo lo que le ordenan, el ideal está en salirse de su propia voluntad y ver a Cristo en sus superioras. Aunque la pobreza y la castidad le son más llevaderas, no por eso son fáciles. Con respecto a la primera, es siempre estricta y lo remarca en sus propósitos, principalmente en el deseo de desapego hacia lo material y de la apropiación de un espíritu pobre. La castidad,  por su parte, le requiere una  constante vigilancia y la mortificación se le presenta como una gran ayuda para perfeccionarla. El freno a la peligrosa imaginación y el horror al mundo tienen aquí un lugar especial para ella y se propone “no detenerse en pensamientos inútiles, extranjeros, frívolos que no sirven más que para destruir o disipar”.

Su fe que nos inspira.

La fe de Ana, nos transmite en sus muchas cartas y textos que lo más atrayente de Jesús era su Entrega, es lo que transmitió con su estilo de vida y su opción por las NIÑAS  más necesitadas… porque en ellas habitaba Cristo. Para fundar los Colegios que Monseñor Rafael Valdivieso (Obispo de Santiago) le solicitaba, insistía que el sistema de la Congregación era “proporcionar educación principalmente a las niñas más pobres”, para eso habría una escuela gratuita junto al pensionado. Ana se identificó con el amor de Jesús por los más pobres… Su fuerza la sacaba del Corazón de Jesús, de ese corazón misericordioso al que nunca cesaba de orarle…  dedicaba largos tiempos a la oración, que priorizaba entre sus muchas tareas,  para pedir la sabiduría y así discernir el querer de Dios y dirigir la misión en Chile.

Lo que la mantuvo siempre fiel a Jesús, fue la invitación de Él, a vivir el  COR UNUM, entre las rscj y la Iglesia, simbolizado en la fidelidad a los pastores y a la Madre General: Magdalena Sofía Barat. Los lazos de amistad y hermandad, la sostuvieron para enfrentar a veces largos periodos en los que no tenía noticias de nuestra Madre Fundadora. Vivía la total confianza en Dios así como nos invitó Jesús a confiar en la Providencia de Dios y en su misericordia.

La HUMILDAD de Jesús fue su brújula… hasta a veces anonadarse de tal manera, que no se consideraba digna para nada bueno… humildad que la hizo muy fecunda… porque la humildad es fértil,  lo aprendió también de la Madre de Jesús, María.

La unión íntima con su Amado Jesús era el alma de su vida, en el encontró valor, y fortaleza para resistir en silencio el sufrimiento y sacrificarse por los demás. En sus últimos Ejercicios Espirituales la siguiente oración escrita por ella, nos sintetiza quién era Jesús para ella:

 

Jesús mi principio…

Jesús mi fin…

Jesús mi vida…

Jesús mi luz…

Jesús mi modelo…

Jesús mi alimento…

Jesús mi elemento…

Jesús mi todo….

 

 Dale al Señor

“Dale al Señor lo que te pida;

dáselo con prontitud, con alegría y con amor,

dáselo constante y generosamente;

entrégate del todo a El.

Dios se complace cuando encuentra un alma fiel,

dale esta satisfacción correspondiendo siempre a su amor”.

 

“La vida de Jesús debe reflejarse en todos los actos de la nuestra,

y esta unión con Jesús en la vida activa  encierra

la práctica de las virtudes más perfectas,

pues Jesús hizo bien todas las cosas”.

 

“El orgullo es el principal obstáculo que impide que se derramen las aguas de la gracia contenidas en el sacramento de la Eucaristía. Los frutos que Jesús desea recoger cuando viene a nuestras almas, son:

el espíritu de oración, por el recogimiento de nuestra alma

y la vigilancia sobre nosotras mismas;

el espíritu de sacrificio por la práctica del evangelio;

el espíritu de abnegación por el cumplimiento de nuestros deberes

sin pretender gratitud ni buscar satisfacción”.

“No conocemos el amor que Jesús nos tiene,

porque no reflexionamos,

porque nos falta confianza,

porque no salimos del estrecho círculo de nuestras penas y dificultades en vez de entregarnos al amor de Jesús por la mortificación y el recogimiento”.

“¿No debería ser fiel el instrumento de que se sirve el Corazón de Jesús?

y  ¡yo estoy aún tan llena de movimientos naturales, tan poco desprendida de mí misma, soy tan poco dueña de mis impresiones y sobre todo tan soberbia! Sin embargo, con todo el ardor de mi corazón deseo ser un instrumento dócil en las manos de Dios, pero sólo un instrumento. “

Equipo de Comunicaciones rscj

comentar

Comentarios

Diseño Web - Posicionamiento Web - Sistema Web