El Corazón de Dios en la Tierra se llama Misericordia

Publicado el 11 de marzo de 2016    |   Desde el corazón (Borrador)

Quien experimente la misericordia experimenta el Corazón de Dios y quien encarne la misericordia está encarnando el amor que emana de ese Corazón. Creo que esto tiene mucho que ver con nuestra vocación. Si estamos llamadas por vocación a Manifestar el Amor del Corazón de Jesús, no podemos dejar de encarnar la Misericordia porque es a través de la experiencia de Misericordia que las personas experimentaran el amor del Corazón de Dios. 

Me gusta pensar que es en la misericordia donde Dios encuentra la oportunidad de ser totalmente Él mismo para mí. La misericordia es la obra maestra del amor divino. No es una lástima que yo necesite la misericordia, es una “felix culpa” porque es gracias a ella que puedo experimentar, digámoslo así, a Dios como verdaderamente es: amor. Sabemos que una persona nos ama de verdad cuando sentimos su perdón y su acogida incondicional después de la falta.

El perdón no es un arreglo. El perdón es una nueva creación. Cuando el Señor me perdona no está arreglando mi pecado o mi falta, no tiene tiempo para perder en esas cosas. El perdón no es una respuesta a mi pecado. En el evangelio vemos que a Jesús  no le interesan nuestros pecados, no le interesó el de la mujer adúltera, el de Zaqueo, el de Pedro, el de la Magdalena, no hay ninguna escena en la que Jesús parezca interesarse por el pecado cometido o que pida a la persona que lo confiese. El pecado no le interesa a Dios. Dios busca y mira el corazón, le interesa la persona, ponerla en pie, independientemente de lo que haya hecho. A veces la imagen que tenemos de Dios, o la que nos quieren inculcar, es la de un Dios que parece que anda buscando pecados.

El perdón de Dios no es una respuesta a mi pobre pecado o a mis faltas; el perdón de Dios es un abrazo,  una respuesta de amor a mi debilidad y flaqueza. Dios no tiene un libro de cuentas y tampoco tiene memoria, pero nosotros sí la tenemos. Dios nos perdona, nos abraza y celebra nuestra vuelta.

El perdón, la misericordia, es una nueva creación, es Pascua. “Del sueño del pecado tú nos resucitas” (Himno de Laudes). El perdón, la misericordia es resurrección, es recrear a la persona, es un renacer de nuevo y todas tenemos ese poder en nuestras manos, con nuestro perdón o misericordia podemos recrear a las personas. Hoy Dios nos necesita para recrear y mostrar al caído su perdón y su misericordia, 

 

Toya Castejón rscj

Cuaresma 2016

 

(Enviado por Sofía Baranda rscj)

 

 

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