Glorificar al Sagrado Corazón de Jesús.

Publicado el 16 de junio de 2014    |   Desde el corazón (Borrador)

GLORIFICAR AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Consagrándonos a hacerle “Conocer y Amar”, trabajando en la Santificación del prójimo como la obra más querida del Corazón de Jesús. (Constituciones 1815 Nº 4)

“Glorificar al Sagrado Corazón de Jesús debía ser el principio, el fin, el medio; principio como su razón de ser; fin, pues debían proponerse sólo glorificar a este Corazón, extendiendo su reinado en las inteligencias y en los corazones; y medio, porque de Él habían de tomar los sentimientos y disposiciones interiores, para propagarlos luego a través de la educación de la juventud”[1]

La Santa Madre ha considerado siempre como piedra fundamental del Instituto al amor y la misericordia del Corazón de Jesús; eres Tú sólo Señor, quien ha hecho todo, solía exclamar, “¡Para ella la humillación, para el Corazón de Jesús la Gloria!” Ella no perderá la ocasión de propagar por el mundo ésta devoción salvadora y enamorada de los celestiales atractivos del divino objeto de su amor, dirá con ardiente elocuencia a todos las que la escuchen: ¡Ved este Corazón que ha amado tanto!...Vedlo tan empequeñecido no obstante ser tan grande; tan manso, siendo tan poderoso. ¡Ah! Cómo no deshacerse de amor al mirarlo, pues nos dice: este Corazón es vuestro!”[2]

Para Magdalena Sofía la fundación del Instituto tuvo su razón de ser, sólo en el corazón de Jesús y para glorificarle se deben buscar los misterios divinos de su caridad; “el Hijo del Hombre no quiso hacerse  extraño a lo que es propio de la humanidad y prescindiendo de su gloria divina, puso la de su Corazón Santísimo en lo que es gloria de los corazones humanos y manifestó su capacidad de amar:

Te he amado con eterno amor (Jeremías. 31,3)

Y su deseo de ser correspondido: No busco Yo tus dones, sino a ti. (Corintio.12, 14)

Y su programa de ser servido por amor: Ya no los llamaré siervo, sino amigos. (Juan. 15,15)

Y su generosidad para dar: Todo lo mío es tuyo (Juan 17,10)

Y descubrió las infinitas delicadezas  de su sentir: Podrá la madre olvidar a un hijo, más Yo no te olvidaré. (Isaías. 49,15)

“Mirando al corazón de Jesús como libro abierto a su alma, Magdalena Sofía estudiaba en Él los sentimientos e interiores disposiciones y cada vez más enamorada, los copiaba en su propio corazón y sentía ansias más ardientes de que todas las criaturas conociesen aquellas perfecciones adorables y al experimentar sus afectos, sintiéndose amadas, solicitadas, perdonadas y bendecidas por un Corazón Divino, le glorificasen reconociendo tanta bondad y transformando por amor a los individuos, las familias y las sociedades”.[3]

Este ideal de glorificar al Sagrado Corazón de Jesús constituye la originalidad de la misión confiada a Magdalena Sofía. Ella dice a sus hermanas: “una religiosa del Sagrado Corazón de Jesús no debe ver, sino la gloria de Él, ni de tener en este mundo otra ambición  que la de procurar esa gloria. Que todo nuestro ser y trabajo sean para gloria del Corazón Divino. Procurad añadir siempre a la gloria del Divino Corazón algo más y algo mejor y hacedlo con ánimo generoso, encontrando el alma en la donación la mayor felicidad.[4]

Magdalena Sofía, hija del fuego, venía a encender el fuego del amor del Corazón de Jesús sobre la tierra.

MA. INÉS TORO RSCJ

1 R.M. Galindo. Rscj “La glorificadora del Corazón de Jesús” p.126 / 2 R.M. Galindo. Rscj ibid p. 126 / 3 R. M. Galindo. Rscj ibid p.148 / 4 R. M. Galindo. Rscj ibid p. 149

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