Hace 214 años atrás....

Publicado el 24 de noviembre de 2014    |   Por Sandra Cavieres rscj    | Desde el corazón (Borrador)

"En Francia a fines de los años 1700, las comunidades carmelitas todavía eran incapaces de reagruparse y aceptar nuevas religiosas, así que no había posibilidad inmediata de que Sofía (más tarde Santa Magdalena Sofía Barat) se uniera a ellas. Joseph Varin, muy entusiasmado, le transmitió a Sofía los objetivos de la nueva congregación, y le pidió que considerase la posibilidad de unirse a la comunidad que iba a fundarse en París. Estaba claro que él no la veía en modo alguno como la Superiora del grupo en Francia, ni para entonces ni para el futuro. Por su parte, Sofía había ido a París para entrar en las Carmelitas en cuanto la comunidad pudiese volver a aceptar miembros. Le comentó todo esto a Joseph Varin, quien reaccionó con entisiasmo, exponiéndole las numerosas necesidades existentes en Francia tras la Revolución. Varin argumentó que la educación que su hermano (Luis Barat) le había dado en Joigny y en París no podía, en tiempos de crisis, quedar enterrada en un monasterio carmelita. Le contó la historia de Tournély, su deseo de ver una comunidad de mujeres dedicada a la Espiritualidad del Sagrado Corazón y a la educación de las jóvenes. Sofía se limitó a decir que lo pensaría, pero Varin replicó que el período de reflexión ya había terminado, y que debía acometer lo que el destino le tenía encomendado. Esta idea la abrumó, y la impulsó a aceptar la propuesta de unirse a las Dilette y olvidar la idea de convertirse en Carmelita.

Pero las implicaciones de lo que había hecho la persiguieron, y años más tarde, sobre todo en épocas de crisis, Sofía se cuestionaría la forma en que había dejado que otros la orientasen arguyendo que era la voluntad de Dios. La formación que su hermano Luis le había dado, educándola en la pasividad, había debilitado su propia iniciativa, le hacía dudar de sus juicios y creer en las convicciones de los otros antes que en las suyas. Era una especie de obediencia ciega, muy valorada en la enseñanza y práctica espirituales de ese momento, que encajaba con el papel que las mujeres desempeñaban en la sociedad. Parecía que eso era lo correcto, así que respondió a las presiones como se esperaba de ella. Sin embargo, le llevó mucho tiempo asumir lo que había hecho, aceptar las implicaciones y reconocerlo como su destino. En ese momento reinaba cierta confusión, lo único claro era que este grupo llamado LAS DILETTE estaba empezando su andadura en Francia y que se podía unir a ellas. Sofía siguió adelante; se consagró con otras tres mujeres a las Dilette de Gèsu y se enfrentó a los retos que en 1800, a los 21 años de edad, se le planteaban, incluyendo en cierta medida que éste podía ser su camino.

Las otras tres mujeres eran las compañeras de Sofía de la Rue de Touraine; Marguerite (la criada de la señora Duval, cuyo apellido no consta en ningún documento), Octavie Bailly y Marie-Francoise Loquet. Sofía y Octavie todavía vivían como huéspedes de la señora Duval que pagaban pensión. Marguerite había declarado que deseaba unirse a una Orden religiosa, y Octavie, como Sofía, había decidido entrar a las carmelitas cuando las circunstancias políticas lo permitieran. Marie-Francoise Loquet no vivía en la casa de la rue de Touraine, aunque las visitaba muy a menudo. Dirigía una pequeña escuela para jóvenes trabajadoras con sede en su propia casa, y era también catequista. había escrito varias novelas religiosas, y por aquel entonces se la conocía bastante en París, al menos en los círculos eclesiásticos. Joseph Varin la consideraba al frente del pequeño grupo durante el proceso de su afiliación a las Dilette di Gèsu. Hicieron un  retiro de unos días para prerarse para el evento, y celebraron su incorporación a las Dilette el 21 de Noviembre de 1800 con una ceremonia religiosa (delante de un cuadro de la Virgen) seguida de una comida".

PHIL KILROY rscj "Magdalena Sofía Barat UNA VIDA" pág. 68-69 

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