La Paz Renace en Nuestros Corazones

Publicado el 04 de enero de 2013    |   Desde el corazón (Borrador)

LA PAZ RENACE EN NUESTROS CORAZONES

“Porque este buen Maestro busca siempre corazones bien dispuestos para darles esta dulce paz.  Sólo hay que apreciarla, desearla y pedirla constantemente”.

Sofía Barat a M. Elisa de Bouchaud.  Paris 22 de Abril 1846.

La paz es un don y como con todo regalo de Dios necesitamos acogerlo, cuidarlo, comunicarlo.  Sabemos que es un don frágil continuamente amenazado en nuestra vida, tanto en tiempo de la Santa Madre como ahora.  Hay tiempos de armonía, unificación, integración, felicidad y confianza... en los que se goza y se saborea la paz y tiempos de lucha, de vaivenes internos, conflictos, desajustes, oscuridades... en los que parece que se ha perdido la paz.  La dinámica de nuestra vida parece a veces un continuo perderla y recuperarla para ir logrando cada vez más una auténtica paz interior.

Sofía Barat nos habla de estos dinamismos, de los procesos en la vivencia de la paz, de los caminos para alcanzarla, cuidarla, conservarla…

Adquirir la paz, “Sea por lo tanto más sencilla, no adquirirá la paz sino a ese precio”.

Gozar la paz.  “El obediente goza siempre de la paz y todo está en ese don del Señor”. “Nunca gozará de una paz total, si no es capaz de perseverar y de hacer esta operación”.

Gustar la paz.  “Heme aquí Dios mío, vengo para hacer tu voluntad, los sacrificios son duros pero la paz interior que gusta un alma que se da, las almas que salva, son una rica y deliciosa compensación”.

Tener paz.  “Haga, hija mía, todo lo que pueda para conversar y hacer amar esta Santa pobreza!  Tendrá una gran paz y seguridad en el momento de la muerte...”

Actuar en la paz.  “Esté atenta y vigile los movimientos de su alma y reprima la actividad natural, para que sea más bien el maestro que actúe y no Ud.; entonces actuará en la paz y la reflexión”.

Sufrir con paz.  “Deje esa mano divina actuar libremente en este alma que le es tan querida, confórmese, sufra con paz y abandónese...”

Permanecer en paz.” Un alma verdaderamente interior y unida al Bien soberano, o por lo menos que quiere tender a ello con todas sus fuerzas, no debería tener sino esta actitud interior, de aceptación continua de todo lo que nos ocurre en los grandes y en los pequeños acontecimientos, entonces.. . lo acepta todo, permanece en paz...”

Encontrar la paz.  “La paz se encuentra en la posesión del Dios de la paz y no en nuestro ser que es muy turbulento cuando el bien Soberano no lo domina”.

Renacer la paz. “Su alma se tranquiliza y la paz renace… Sea por lo tanto sencilla, dócil, abandonada, y la felicidad junto a la paz renacerán en su alma.

Extracto de un escrito de Miren lumbreras rscj.

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