“LLEVAR LA BARCA MAR ADENTRO...”

Publicado el 12 de octubre de 2014    |   Desde el corazón (Borrador)

He tomado para eso mis ejercicios del verano reciente, consagraciones que he pronunciado en los inicios de mi vocación, documentos nuestros y textos del evangelio que me permiten recoger “una pesca en abundancia”.

Con el texto del evangelio de San Lucas 5, 1-11, me doy cuenta de la fidelidad de Dios para con mi vida, desde mí entrada al Noviciado en el Perú donde expresé mi consagración diciendo: He recorrido el camino del Postulantado de la mano del Señor y me ha demostrado su inmenso amor y su elección al llamarme para ser “pescadora de hombres y mujeres”. Quiero seguirle y hacer su voluntad cuando él me dice “Lleva la barca a la parte más honda y  echa las redes para pescar”… y el Señor me invitó a vivir mi vida con mayor profundidad en ese entonces fuera de mi país, con un fuerte deseo de aprender a manifestar su amor en el servicio de la educación y a seguir escuchando su voz.

De esta experiencia inicial ha pasado bastante tiempo, sigo escuchando las palabras del Señor “ir mar adentro”, hoy descubro que tengo mayor confianza en mí para atreverme a permanecer en mi barca con los tiempos calmados y con sus movimientos de oleaje y así  adentrarme hacia la profundidad.  Este trabajo lo ha hecho Jesús con su amor y  presencia, entonces yo puedo mantener mi timón que me permite conducir la barca para ser fiel en mis búsquedas.

 Estas búsquedas se impregnaron en mi corazón y las aprendí de alguno de nuestros escritos de la Congregación: “La Santa Madre tenía dos ideas a las que ella fue siempre fiel. Estos pensamientos dan forma al fin único de la Sociedad: Dar Gloria al Corazón de Jesús; revelando su amor a las almas”[1]. El segundo de los fines de la Sociedad es dedicarse a la santificación de su prójimo como la obra más amada del Corazón de Jesús.

En las Constituciones del 1815, n°6 se mencionan cuatro medios. Dominique Sadoux,rscj  se refirió a estos medios en una relación directa al servicio de la palabra, ya sea en el amplio campo de la educación o bien del acompañamiento espiritual. La religiosa del Sagrado Corazón tiene una actitud profunda para llevar a cabo su misión, ella tiene una disposición interior que la hace apta para una palabra cordial. Esta palabra va a iluminar, educar, liberar y tocando el corazón llega a la persona en sus alegrías y sus penas, encontrando allí el mismo Corazón de Cristo. [2]

Estas palabras de nuestros inicios como congregación, creo siguen siendo actuales.  Desde esta etapa de mi vida que hoy me encuentro digo que la “pesca es abundante”, y doy gracias a Jesús por tanta gente que tengo grabada en mi corazón, por lo que de ellas y ellos he aprendido a ser religiosa. Por la vida compartida en Talca, Perú, Copiapó, Parinacota, Santa Olga, Nicaragua. En mi tiempo de estudios profesionales, mis compañeros de trabajo. Agradecer  por los nuevos nombres y rostros  que están llegando  a mi vida, por  los niños y jóvenes a quienes acompaño hoy en la formación de su fe, por mi trabajo como profesora en esta localidad de cultura campesina.

Me nace pedir a Jesús, que siga invitándome  a Desplegar mi vida de consagrada, que sea con un fuerte compromiso, y no olvidarme que es una invitación en conjunto y de re-novar nuestra vocación y seguir experimentando el llamado a amar a la gente al estilo de Jesús, en cada lugar donde esté nuestro servicio educador como religiosas del Sagrado Corazón.

 

María Inés Toro Jeldres. Rscj

 


[1] Catalina Alcover. Rscj. “Madre” p.143.

[2] Dominique Sadoux. Rscj. “La vida religiosa” cit.p.45

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