Mater Ayúdanos A Vivir Desde La Profundidad del Corazón

Publicado el 12 de octubre de 2015    |   Desde el corazón (Borrador)

Mater, virgen de lo invisible y esencial

Therese de Lescure rscj.

En la Trinidad del Monte (Italia), en 1884, Pauline Perdreau, una joven religiosa del Sagrado Corazón, pintó a María como una muchacha joven con un vestido rosado, sentada en el templo, con una puesta de sol detrás de ella. Muchos detalles del fresco pueden llevarnos a la contemplación. En esta ocasión, queremos centrar nuestra atención en la postura de descanso de Mater, que se expresa, en su mirada serena, sus brazos recogidos sobre su regazo y su pie sobre un banco pequeño. En el cuadro, podemos observar que Mater ha hecho una pausa en su labor y ha dejado de hilar y leer. De esta forma, ella nos está mostrando una actitud ante la vida, un modo de vivir desde la interioridad y la profundidad de nuestro ser. 

En la actualidad, nuestro mundo “no camina”, “sino que corre” por la manera acelerada en que vivimos y el poco tiempo que le dedicamos a la reflexión. Cada día, presenciamos que, en nuestra sociedad, se han instaurado valores como el éxito y la competitividad, que permiten alcanzar un estatus u obtener bienes, que erróneamente se los equipara a la felicidad. Esto ha hecho que muchas personas gasten sus energías en actividades para obtenerlos. Sin embargo, con este esfuerzo no les queda el tiempo suficiente para preguntarse, si eso es realmente lo que quieren y si son felices, pues solo han seguido el esquema de vida que impone nuestra sociedad.

Por otro lado, la falta de justicia y equidad en las condiciones laborales obligan a las personas  a aceptar largas jornadas de trabajo, buscar más de un empleo para poder sostener a sus familias. Para ellas también es difícil detenerse en la vida para reflexionar sobre su situación, las causas que la originan, entre otras. 

Estas son algunas formas, entre muchas otras, en las que la sociedad nos ofrece e impone un estilo de vida. Los medios se confunden con los fines. Y cada vez más las palabras silencio, interioridad o pausa son vistas como “pérdida de tiempo” y por tanto pérdida de oportunidades para “hacer algo”. Tal vez, ante esta actitud nuestra Mater Admirabilis nos puede enseñar el valor del silencio; a cultivar la vida interior para conectarnos con nosotros mismos, con Dios y con la realidad.

En la pintura, Mater con los brazos en el regazo, aún tiene el ovillo en la mano, pero ya no está más en acción. El libro está en el cesto, pero aún está abierto. Ello nos lleva a pensar que Mater puede estar saboreando lo que le ha dejado su trabajo, lectura y el contacto con los demás. La pausa de Mater no es un ejercicio espiritualista que la aleja de la realidad, sino que más bien le ayudan a profundizar aquello que está viviendo. Mater se detiene en la vida, con un rostro de serenidad y dulzura, expresiones que nos hablan de su relación con Dios. Podemos imaginar que Mater le está contando a Dios lo que le agradó de su trabajo, la vida con sus vecinos, lo que le llamó la atención de su lectura, lo que no le es del todo comprensible. Estará escuchando a Dios. En otras, palabras Mater está orando la vida. 

Si nosotros seguimos esta invitación al modo de nuestra Madre, si volvemos a nuestro interior como lugar de silencio, si le damos un espacio a la pausa, entonces nuestros ser se podría recrear, seriamos hombres y mujeres nuevos, naceríamos del Espíritu. Podríamos ver nuestra realidad con nuevos ojos. Nuestra mirada estaría llena de Dios; por tanto sería una mirada misericordiosa y compasiva. Esta nueva mirada nos haría más solidarios ante situaciones dolorosas como las guerras, la situación de las migraciones, los excesos de los grupos fundamentalistas, la indignación y dolor de miles de hombres que no tienen acceso a sus derechos más básicos, el clamor de nuestros pueblos originarios, la corrupción que le quita a los ciudadanos la posibilidad de mejorar sus vidas, la contaminación de la tierra por las mineras que no cumplen con los estándares ambientales, la exclusión que fragmenta aún más la comunidad humana, entre otros.

Ante estas situaciones, Mater nos compromete a responder desde “donde estamos” en la transformación de un mundo herido. Es decir con nuestro trabajo serio y comprometido podemos hacer que nuestro mundo sea un lugar para todos. Mater nos invita a no dejar de lado la realidad, sino a vivir en mayor profundidad, reconociendo en ella lo esencial. Para ello necesitamos detenernos, reflexionar, preguntarle a Dios cómo podemos contribuir a transformar este mundo herido en un lugar según el querer de Dios. 

Permanezcamos junto a Mater para que nos enseñe a mirar la realidad desde los sentimientos y preferencias del Corazón de Jesucristo, para que nos haga portadoras de bendiciones, de esperanza y  compasión para todos y de manera especial para los pobres los preferidos de su corazón, para que nos enseñe a irradiar como ella la ternura del amor de Dios en nuestras comunidades y fortalezca los lazos de la familia del Sagrado Corazón.

 

Fuente 

Elisa Castillo rscj y Gissela Vilchez Novicia rscj

Comunidad Noviciado Interprovincial

 

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