"Me amó y se entregó por mí".

Publicado el 24 de mayo de 2017    |   Por María Inés Toro Jeldres rscj    | Desde el corazón (Borrador)

Comparto en algunas líneas lo que ha significado en mi vida conocer a la Congregación de las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús, a través de su fundadora Santa Magdalena Sofía Barat.  Es un compartir a  raíz de mi experiencia en el noviciado estando en el Perú hace 20 años. Dentro de mi formación  de dos años se nos invitaba como novicias  a ir adentrándonos en la historia, en los orígenes para ir apropiándonos del Carisma y la Espiritualidad que esta mujer en su época  descubrió del costado abierto del Corazón de Jesús.
Mujer elegida por el Señor desde su pequeñez para glorificarle. Ella escuchó su voz, descubre el amor de su Corazón “me amó y se entregó por mí”  y respondió…


Durante mis reflexiones en este período de mi formación me fui dando cuenta del modo cómo Magdalena Sofía glorificaba al Corazón de Jesús. A través de nuestras Constituciones, que son la expresión de nuestro Carisma ella  manifesta que, “comunicar el amor del Corazón de Jesús es el origen del crecimiento de cada persona” y  tiene la intuición  que un medio para alcanzarla  es por medio de la educación, especialmente de la juventud.
“Somos enviadas por la Iglesia a comunicar el amor del Corazón de Jesús. El es el origen del crecimiento de cada persona y el camino de la reconciliación de todos. Lo creemos y queremos anunciarlo” (Const. N° 10)


Con algunas expresiones Magdalena Sofía manifiesta ese deseo de perfección de las religiosas, así como la santificación de las personas. Ella decía:
“El Corazón de Jesús conocido y amado…vale más que nuestras vidas”.
“Procurad añadir cada día a la gloria del Corazón de Jesús algo más y mejor”.

 

Durante estos doscientos diez y siete años de fundación hemos seguido su inspiración y como ella deseamos estar abiertas  a la acción del Espíritu para responder, a lo que Dios quiere que hagamos en la realidad de estos tiempos. Hemos heredado de nuestra hermana mayor el espíritu que brota de la  contemplación del Corazón de Cristo, es decir, amar como Jesús, dándose hasta el extremo.


Querida Santa Madre, quiero agradecer tu vida, tu historia, tus caminos de fe, tu relación con Dios, con la Iglesia y tu conocimiento y vivencias del Amor del Corazón de Jesús donde los más sencillos fueron testigos de ese Amor.
Por tu intercesión confío la vida de nuestra Provincia de Chile, a  cada comunidad en misión, a mis hermanas en cada etapa de su vida religiosa. Acompaña nuestro tiempo “Rebeca” y que podamos llegar “a puerto” como la gran familia que somos. Pido al Corazón de Jesús que nos dejémonos conducir por el Espíritu para vivir nuestro Capítulo General 2016 respondiendo a los clamores y esperanzas de nuestro mundo con el mismo valor y confianza que viviste.

Santa Madre, ruega por nosotras tus Hermanas.

María Inés Toro Jeldres. Rscj

 

 

comentar

Comentarios

Diseño Web - Posicionamiento Web - Sistema Web