Nuestra raíz está centrada en el Corazón de Cristo (Rosa Filipina Duchesne rscj)

Publicado el 10 de noviembre de 2010    |   Desde el corazón (Borrador)

Orando con Rosa Filipina Duchesne rscj Noviembre es para nosotras, religiosas del Sagrado Corazón, un mes cargado de significado, celebramos un año más de la Fundación de la Sociedad del Sagrado Corazón y la fiesta de Filipina Duchesne. Ambas fiestas nos invitan a mirar nuestra consagración y el cómo responder mejor a la invitación de anunciar el amor del Corazón de Jesús. Magdalena Sofía y Filipina fueron mujeres contemplativas y apostólicas, su deseo de construir el Reino las llevó a dar respuestas audaces en su época. Hoy después de 210 años, estamos invitadas, como nos dice el Capítulo General de la Sociedad del Sagrado Corazón, a reafirmar nuestra vocación contemplativa que brota de la “exigencia de amor que el Espíritu ha grabado en nuestros corazones.” (Const. 24). Y desde esa contemplación de nuestra realidad poder discernir a qué nos invita Dios hoy día. Contemplando esta imagen de Filipina Duchesne nos puede ayudar a hacer oración con la realidad de nuestro pueblo. En esta imagen contemplamos a Filipina de rodillas ante la imagen de Sagrado Corazón, todo su cuerpo está en actitud de oración y presentación. Su mirada está centrada en los indígenas, ella sentía un profundo llamado a evangelizarlos… Hoy, nosotras podríamos centrar nuestra mirada en los hombres y mujeres a quienes Dios ha puesto a nuestro lado, en especial a los más pobres… Desde aquí, Concepción, me arrodillo y pongo mi mirada en los hombres y mujeres, jóvenes, niños y niñas que me ha tocado acompañar, en especial a las mujeres de Michaihue, Coliumo y Dichato, que viven situaciones de tanto sufrimiento, pero que su fe las lleva a ser ofrenda en el compartir cotidiano: el pan, o lo que se les lleva de ropa o enceres para sus pequeñas casas, mediaguas… Si contemplo más allá de mi realidad, pongo mi mirada en los chilenos y chilenas que viven en situación de pobreza, de injusticia, de falta de sentido de la vida, jóvenes sumergidos en las drogas…. Las manos de Jesús y Filipina hacen juego unas ofrecen y las otras entregan. Filipina presenta los indígenas y Jesús las recibe. Y la mano de Jesús, cerca de su Corazón, deposita su amor, su compasión y su ternura en la mano de Filipina, para que ella lo transmita, lo entregue, lo manifieste… Poner mis manos en posición de ofrenda, en espera de la fuerza que emana de Jesús, es la experiencia que ha brotado en mi corazón y en el corazón de tantas mujeres, hombres y jóvenes, con los que hemos estado tratando de ser portadores de la ternura y la compasión de Dios, en acciones solidarias hacia las personas que han sufrido en nuestra región por el terremoto y por la situación de pobreza en la que viven… Jesús contempla toda nuestra realidad y nos dice: “vengan a mí los que están cansados y agobiados…” y nosotras quienes hemos experimentado su amor incondicional, estamos invitadas a manifestar la ternura del Corazón de Dios, buscando y creando espacios donde podamos hacer experimentar ese amor y esa ternura. Filipina me hace volver la mirada hacia una realidad que ha dejado de ser noticias en diarios y televisión, pasan los meses y se nos puede olvidar, pero ahí están… esperando que podamos abrirles espacios de encuentro, que insistamos en soluciones más justas y dignas. Ella nos invita a arriesgar nuestra seguridad, a no quedarnos quietas aun cuando seamos frágiles. A ser creativas en las formas o caminos que recorramos con otros y otras para hacerles experimentar el amor de Dios. Es la invitación a dejarse tocar por el espíritu que emana de Jesús y su Palabra, y que Filipina supo acoger, para que nos haga ser discípula y servidoras de su Reino. Te invito a unirte en esta contemplación, ¿dónde pones tú mirada…? Y a ¿qué te invita Jesús….? Queny Gredig rscj comentar

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