Que su interés vaya a todas por igual… (Anna du Rousier. Rscj)

Publicado el 08 de julio de 2013    |   Por María Inés Toro Jeldres rscj    | Desde el corazón (Borrador)

Estas y otras tantas expresiones de la Madre Anna du Rousier que pronunció y vivió en su época como educadora   me hacen sentido  en la  nueva invitación que el Señor me hace  al estar en la misión de  Alhué.

            A la luz de  la historia de la Sociedad del Sagrado Corazón,  con  las primeras  religiosas misioneras  que  llegaron a Chile  hace 160 años,  y que fueron extendiendo la misión educadora y  una forma nueva de vida religiosa “activa”, inmersa en el mundo… me siento invitada a escribir estas líneas de lo que está significando mi experiencia en el ámbito Educacional  Municipal.

            Formo parte del  Sistema Educativo de la Comuna de Alhué, realizando mi labor como profesora en el  subsector de religión, en tres Escuelas Rurales: El Asiento; Barrancas de Pichi y Hacienda Alhué. Escuelas que quedan bastante distantes del lugar de donde se encuentra inserta nuestra  comunidad.  En el sector de la Villa Alhué está el Liceo Municipal Sara Troncoso, al que asisto los días miércoles, porque doy clases  de religión al pre-escolar  que está formado  por un grupo de  pre-kinder  y dos  grupos de kínder.

            Ha pasado medio semestre y no dejo de sorprenderme por la rapidez con lo que se viven los acontecimientos. Siento que ha sido un entrar al trabajo en un ambiente que me agrada. Estoy  acogiendo  la dinámica  con la que vive  la gente del sector, conocer la hora que pasa el único bus que nos traslada  hacia Santiago,  Melipilla  y nos trae de regreso, contemplar  por la mañana a lo largo del camino, el paseo de algunos caballos,  de las vacas que salen de los fundos, coordinar con otra persona para que te puedas trasladar. Doy gracias por el  regalo de  contar con personas, compañeras/ os de trabajo, que me están haciendo fácil el poder llegar a  cada una de las Escuelas.

             Al leer la historia de nuestras primeras hermanas, su llegada a Chile, las condiciones de los inicios de la congregación:

Luego de múltiples peligros, llegaron las tres  a Valparaíso, el 12 se septiembre de 1853. Llegan solas a un lugar desconocido, en lo más básico en el idioma. Sin la casa terminada decidieron comenzar las clases con sus primeras alumnas en marzo de 1854 y de la escuela normal  en Mayo del mismo año.

El trabajo era doble, la misión estaba separada. Por las noches se encontraban las religiosas, después que las alumnas y normalistas se acostaban, disponían lo que había que hacer al día siguiente, terminaban sus ejercicios de piedad privándose del  descanso…

No me queda más que admirar su gran generosidad por el deseo de ir al extremo del mundo y con gran celo apostólico  dar a conocer el amor del Corazón de Jesús. Se recoge de la historia que  las religiosas  llegaron a todos los niveles sociales de la época: con los pensionados educaron a la élite, con las escuelas gratuitas a las niñas pobres y con la Escuela Normal a la incipiente clase media chilena.

Sabemos que: El proyecto educativo del Sagrado Corazón,  que llegó a Chile con Anna du Rousier, significó un cambio para la sociedad chilena: las mujeres tuvieron acceso a una educación escolarizada, contaban con planes y programas de estudios propios, con un cuerpo docente preparado, con metodología clara.  Si bien, no es mi idea entrar a un análisis con tanta precisión y tecnicismos en el campo y gestión educacional,  pero me motiva  el ir ahondando en este tiempo lo que me significa estar aquí, formar parte de esta misión  y estar en una situación nueva, es decir fuera de lo que he vivido por tantos años al “alero de los colegios del Sagrado Corazón” a los cuales agradezco, porque  han sido mi “pozo”  de donde he bebido  el agua que fue alimentando mi vocación que puedo reconocer que se fue “gestando” siendo alumna del Colegio Sagrado Corazón en  Concepción.

Los escritos sobre el tema educación que tenían  en mente y pusieron en práctica las primeras religiosas me hacen mucho eco en este “lugar del Espíritu” como se le dice a Alhué. La preocupación por la formación docente, por el  bienestar del profesorado, las buenas relaciones, que fueran como de “familia”,  los consejos entregados a las maestras ante la responsabilidad en lo más pequeño:

“Así  como una mota de polvo traba el funcionamiento de un reloj, así una negligencia chica puede convertirse en obstáculos a la obra de Dios, porque nada es pequeño ante sus ojos”.(Anna du Rousier)

¡Qué misión de nuestras primeras hermanas!...Es lo que voy haciendo al meditar sus palabras  para aplicar  cada nuevo día de clases.  El trabajo con las/os profesores se ve enriquecido en las reuniones de “Microcentro de las Escuelas Rurales”, donde una vez por mes nos vienen a capacitar del Ministerio de Educación, pero es también una instancia para encontrarnos todas/os y generar esos vínculos “familiares” y de trabajo en equipo. Lo que se busca es que todos los actores de la comunidad educativa se encuentren comprometidos con los desafíos  de aprendizaje de los estudiantes. El rendimiento de las Escuelas es bastante bueno, han obtenido buenos resultados de SIMCE, pero siempre está el desafío de ir mejorando.

Doy gracias  al Señor, no sólo por el paisaje que cada mañana y tarde me acompaña en mi trayecto a las escuelas. Doy gracias por los niños y niñas que asisten a cada lugar, porque me permiten compartir la vida y entrar en la experiencia de su fe personal en cada uno de ellas y ellos y ampliar el diálogo en temas de familia, de costumbres, valores y crianza.  Este lugar no está exento de la cultura televisiva, de los medios tecnológicos, de las redes sociales en los jóvenes, de la apatía de algunos adolescentes, del consumo del alcohol,  quizás la estadística no muestra grandes, números, pero  también puedo “leer” que se conservan en familias ese espíritu de progreso, esfuerzo, superación, unión, compromiso. Tienen una fuerza en las tradiciones y costumbres folklóricas y  de la tierra y  una religiosidad  popular fuerte.

Algunas familias manifiestan gran preocupación por sus hijos, pero también se dan las ausencias en la formación de los hogares y con dolor se evidencian a algunos de los alumnos que asisten a clases de manera muy descuidada,  sin el apoyo de casa…

Un pensamiento de Anna me ha gustado siempre cuando  de ella se lee su preocupación por las alumnas:

Los cuidados hacia las alumnas eran extremos: no las perdía de vista desde sus piezas, si llovía en la mañana pedía que las niñas no salieran, si hacía frío decía que se abrigaran…

Me pasa que esta experiencia  la vivo en las escuelas, al ser espacios pequeños y  la cantidad de niñas /os es menor, entonces  la “mirada se pone” en estos detalles, y es algo que voy apreciando en las/os profesores al referirse a las/os niños con una familiaridad.

Otro de sus pensamientos con respecto a la disciplina de las alumnas:

Escribió a una maestra “Lamento los momentos de sobreexcitación que se han producido entre sus alumnas. El frío y otros desagrados de la estación las irritan y en ese caso, las maestras tienen necesidad de mayor paciencia que de costumbre. Valor, pues mi querida Madre, después de la lucha viene la corona; mientras más penosa sea la primera, más brillante será la segunda”.

            ¡Cuánta sabiduría!  Y estar atenta a los contextos donde se desarrollaban las cosas…estas “miradas” que no son nuevas, pero que hoy  se me vuelven necesario  acoger, porque los contextos de época en que la educación se da hoy nos desafía a dialogar,  a la participación de todas/os, a considerar al sujeto de la formación, ayudarles a descubrirse hombres y mujeres  que están llamados a ejercer su vocación en el mundo,  sin herirlo. Junto con mis primeras hermanas, con las que me han precedido en la misión de este lugar en Alhué y con mi actual comunidad, quiero decir que sigo  apostando por hacer “crecer el  germen de vida” que hay en cada niña, niño, joven, hombre y mujer  que el Señor pone en mi camino.

Termino  mi compartir acompañada  de una reflexión de la congregación,  sobre la oración y vida interior: La constante de la educación del sagrado Corazón inspirada en la oración y en la vida interior que une a cada maestra con Cristo, privilegiando la calidad de las relaciones, ya que se trata de un trabajo en comunión solidaria y en un ambiente de familia, donde cada una recibe una atención personalizada.

María Inés Toro Jeldres. Rscj.

Comunidad  “La Ruah” Alhué.

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Comentarios

comillas Mane me encantó lo que escribes. Gracias por acercar al corazón ese lugar tan lindo y apreciado en mi corazón que es Alhué \" lugar del Espíritu\". Llevas nuestra espiritualidad a esos corazones de niños y jóvenes, mujeres y hombres que reciben tu amor y dedicación. Gracias hermana de camino.
comillas

Edith OpazoPublicado el 22 de septiembre de 2013 a las 17:38:49

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