Renovadas por el Amor...

Publicado el 11 de febrero de 2013    |   Desde el corazón (Borrador)

Renovadas por el Amor

¡Han sido renovadas por el amor!  Lo saben con nueva certeza y nueva profundidad, más profundamente que nunca, con un gozoso sabor de convicción y alegría: son amadas tal como son. Con sus dones, con los aspectos de ustedes mismas que les gustan, con sus limitaciones, o con lo que ustedes u otras personas consideran debilidades.  Sí, ¡son amadas como son! Y amadas con un amor profundo, apasionado, el amor que han buscado y anhelado desde jóvenes. Han escuchado que Dios les dice: “¡Tú eres un regalo para mí - y para los demás!  ¿No lo sabes? ¡te amo!  ¡Ten fe, te amo! Te amé y te creé antes de que nacieras.  Eres hermosa como la luna.  Eres bienvenida y parte nuestra.  Eres preciosa a mis ojos". 

Han sido besadas por Dios, delicadamente, poderosamente, insistentemente. Han sido alzadas por Dios en un abrazo fuerte y tierno.  Han sido atraídas al corazón de Dios, tan cerca que pueden oír y sentir sus latidos.

Han experimentado el amor perdonador, cómo el perdón de Dios abre su propio perdón, hasta ver con nuevos ojos a alguna persona o alguna parte de la historia de su vida.  Ha habido un proceso de rendición, en libertad, a Aquel en quien han llegado a confiar, que es su centro, su hogar.  Con esa libertad y amor se comprometen ustedes, diciendo con confianza "Hágase tu voluntad", porque están seguras de que la voluntad de Dios es amor.

¿Quién es Este que les ama?

Dios las ha invitado a acercarse más a él, a ella: “Ven a mí, pequeña.”  Dios es el pastor que deja todo de lado para buscar a la oveja perdida – y se regocija al encontrarla; el pastor que recuesta sobre sí  a  la oveja con ternura, dándole seguridad,  comodidad, amor.  Dios es el padre del hijo menor a quien acoge con alegría y el padre del hijo mayor al que dice, "Todo cuanto tengo es tuyo".

Han conocido a Jesús de manera más personal.  El  es amigo, compañero y  se ha convertido de nuevo en centro de su vida, Aquel que centra su vida.  Se han mirado a los ojos larga y amorosamente, de una manera que invita, abre, impregna, acoge, celebra y valora. Jesús conoce nuestros momentos de desaliento, nuestro dolor, nuestras penas, y no estamos solas.  Desde la Cruz extiende sus largos brazos y las abraza en su sufrimiento, nos abraza, abraza a todos los que en nuestro mundo sufren dolor o agonía, porque El sabe lo que es sufrir.

Han oído y sentido el latido del corazón de Dios, el latido del amor fiel, el latido de la compasión y de la vida, latido  de pasión, convicción, coraje y energía, el latido de la unión. 

Aquel que es Amor ha compartido su corazón con el suyo y el suyo con el de El, en un intercambio de corazones que se comprometen uno con otro.   Ahora es Dios quien LES dice, "¡Que seamos uno!"

Han confiado en el amor, no sólo el amor reconfortante, consolador, acogedor, envolvente, tierno y compasivo. También se han arriesgado a confiar en el amor que abre su vulnerabilidad, que saca a la luz lo que estaba oculto, que toca los puntos dolorosos para sanarlos. Han creído y confiado en Aquel que impulsa su coraje y su pasión, para que lleguen a vivir con un corazón que ama lo que y a los y las que Jesús ama, que puede permanecer compadeciendo (padeciendo con) el dolor de los heridos, que puede caminar en pasión y esperanza activa con los pobres y oprimidos. 

Bienaventuradas son ustedes, porque han conocido la felicidad de la que creyó que se cumpliría la promesa que le hizo el Señor.

Kathleen Conan rscj.  Superiora General

Conferencia a las probanistas. Roma, Enero 2013

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