Renovar la Mirada: tiempo para la contemplación

Publicado el 26 de enero de 2011    |   Desde el corazón (Borrador)

SILENCIARSE En silencio, calma los pensamientos ansiosos, rebeldes, inquietos, acállalos. Está, no hagas nada ni pretendas ser algo, sólo está. ORAR Orar no es tener pensamientos profundos sobre Dios; lo esencial es amar mucho. Orar es el espacio humano donde encuentro al Otro, con todo lo que tengo y lo que no tengo. Orar es la alegría de la presencia íntima, con paz, del Amigo. Orar es Silencio en la profundidad de la Palabra. Orar es amar uniéndome a Dios. Orar es estar AHÍ. Orar es detener la actividad. Orar es abrirse a aprender. Orar es una corriente, un estado de conciencia. Orar es una vida gozosa, de acuerdo con lo que realmente soy. Orar es exponer sencillamente nuestras necesidades, a nuestro Padre que busca nuestro bien. Orar es una conversación interior y familiar con el Señor, de todo y de nada importante. Contemplar es saborear el amor. Orar es abrir la razón a la luz del Espíritu. Contemplar es una actividad de fe. Orar es hacer que el agua y el fuego sean uno. Orar es amar. Orar es desear. Orar es el grito del "Sí". Orar es querer hacer la voluntad de Dios.. Mi oración es sólo un eco de la oración de Dios. La piedra de toque de la Oración es el amor al prójimo. Orar es la habilidad de ser transparente, de darse. Orar es la mirada mutua entre Dios y yo. Mi ser es el “peso" de mi oración, son uno. Orar es movimiento de un campo magnético hacia Dios. Orar es dirigir una chispa del corazón a una persona. Orar es permanecer abierto al impulso del Espíritu. Sólo el Espíritu sabe orar: Él clama en nosotros «¡Padre!" Orar es armonizarse con la inmensa sinfonía que nos une con la Creación. Orar es hablar con Quien sabemos que nos ama La contemplación es una visión sencilla, global e intuitiva de Dios, y de las cosas de Dios. Orar es un intercambio entre Dios y alguien que necesita algo más que a sí mismo. Orar es subir sola a la montaña para entrar en la nube donde está la Gloria de Dios. Orar es volver el corazón a Dios para acabar con el mal y hacer lo que es bueno. Orar es entregarse a la voluntad de Dios, abandonando todas las demás preocupaciones Una mirada, un segundo, basta para encontrarle en la reciprocidad de una sencilla y profunda amistad. Recopilado por Anne de Stacpoole, RSCJ (Provincia de Australia-Nueva Zelanda) de la “Carthusian Novice Conference series”, “Interior Prayer”. comentar

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KuhzfzVGiarhGNoJPublicado el 10 de febrero de 2011 a las 00:23:23

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