"Sobre el Espíritu Interior"

Publicado el 22 de mayo de 2011    |   Desde el corazón (Borrador)

Conferencia de Santa Magdalena Sofía Barat “Sobre el Espíritu Interior” Jette, Agosto 1844 “Queridas hijas, bendigamos a Dios por las disposiciones que ha puesto en nuestro corazón; al verlas he reconocido en todas un sincero amor a la Sociedad, el deseo sincero de servirla, de abnegarse por ella, de practicar las santas Reglas. Hemos encontrado en sus almas el germen del Espíritu primitivo que caracterizó los principios de la Sociedad. Tienen ustedes los principios y esto es para mí un consuelo, pero no bastan los principios, hay que desarrollarlos, extenderlos y perfeccionarlos en la práctica y esto no lo hemos realizado aún. Hay muchas virtudes entre ustedes; Dios ha dado a cada una las cualidades propias para su vocación, pero están lejos de la perfección de estas virtudes; hay mucho por hacer aún: sus virtudes son débiles, variables, imperfectas. Conozco su buena voluntad, pero esta no basta, en esta casa donde, como en tres primeras fundadas, se practicaba la esencia de nuestro espíritu para extenderla por todo el universo, pues la tierra es nuestra, queremos salvarla; varias de ustedes irán a evangelizar a diferentes países – empero para fundar en otras partes, han de estar firmes en el Espíritu de la Sociedad; yo considero esta casa como Casa – Madre, como una de las tres fuentes que fundaron las casas más fervorosas de Francia y de América. ¡Qué almas las de sus primeras Madres!... Deseo que esta casa sea como un Santuario, en el que reine el Espíritu de la Sociedad como en su centro. Y cuál era el distintivo del primer Noviciado de esas almas escogidas? Una sola cosa, sí hijas, una sola virtud que las arrastra todas, virtud fundamental y esencial a toda religiosa y más aún a la religiosa del Sagrado Corazón, virtud única y toda poderosa:”el espíritu interior”. Qué es este espíritu? Es el sacrificio entero de sí, por la mortificación de los sentidos, la inmolación de las pasiones, por el recuerdo continuo de Aquél por quién obramos; es la unión íntima de nuestra alma con Dios, el casto temor de disgustarle, la dependencia absoluta e inmediata de la gracia, de los toques secretos del Espíritu Santo; es el tacto fino y delicado del alma para reconocer en ella la acción de Dios y seguirla; es el desprendimientos entero de sí y de sus intereses. Figúrense imitar ustedes religiosas su modestia, paz y mansedumbre, su dependencia y humildad; como trabaja; en su trato es piadosa, mansa y fácil; su caridad y celo igualan a su amor de Dios. Caerá en algunas faltas de vez en cuando, pero como está bajo la dependencia del Espíritu Santo, Él la ilumina y le muestra su más ligera imperfección. Oh! Sí, el alma interior teme hasta la sombra de la infidelidad y no es que sea escrupulosa o de una vigilancia inquieta; no por cierto, las personas interiores son casi siempre las más alegres y amables. Ustedes entrarán pronto en Retiro, y meditará la primera verdad fundamental; pues bien, el Espíritu interior no es otra cosa, que esta verdad comprendida en toda su altura. Su profundidad y amplitud: hace que el alma no respire, viva y se mueva sino en Dios; es esto ya San Pablo recomendaba, no a las religiosas, sino sólo a cristianos, porque vivir, respirar y obrar es todo el hombre, pero que lo haga en Dios, por Jesucristo, por quien vivimos, respiramos y abramos. Sí, en Dios y por Jesucristo. Tal es la vida de toda religiosa y más aún la de una esposa del Divino Corazón; por eso San Pablo añade; “Ya no vivo yo, Jesucristo es quien vive en mí”. Es preciso, pues hacer morir lo propio, lo humano y natural, para que aparezca lo que está sometido y dominado. Y el Apóstol añade: “estoy muerto y mi vida está oculta en Dios por Jesucristo”. Un alma interior concentrada en el objeto amado hace de su Dios, su vida, su objeto, su todo. Cuesta llegar a esto, convengo en ello, pero se encontrará ampliamente recompensada por la paz y consuelo que inundan el alma y el dominio que ha adquirido sobre sí. Para adquirir este espíritu interior, hay que reprimir las salidas de la naturaleza, negarse una mirada, una palabra inútil, una vana satisfacción de amor propio; evitar al ligereza, la disipación, del espíritu, de la imaginación, porque el Espíritu Santo no habla al alma preocupada, no se haría oír. Además hay que hacer morir en sí todo afecto sensible y natural, todo apego desordenado a sus padres y familia; en cuanto se apodera del corazón, lo despoja del afecto a las criaturas y a sí. No pongamos obstáculo a su acción; el alma que se le entrega va lejos sin tener en cuenta las dificultades y repugnancias; y así se muestra sencilla y dócil con sus Superioras y quienes la dirigen. Ya ven como el Espíritu interior atrae todas las virtudes; así florecieron en nuestras tres primeras fundaciones y las religiosas que se alejaron para llevar lejos el conocimiento del Divino Corazón, hicieron gran bien, porque estaban entregadas a las virtudes más sólidas. Sobrevinieron circunstancias adversas, como les dije la última vez y fue preciso dispersarse en países extranjeros, lo que fue fatal para algunas porque debilitó su espíritu interior. Cuando volvieron, la mayoría estaba en las disposiciones fervorosas de la partida; más tarde el aumento del trabajo, nuevas dificultades y circunstancias difíciles, causaron una disminución del espíritu; Dios me libre de acusar a nadie, pero aprovechemos de la experiencia del pasado y reparemos. Con ustedes cuanta la Sociedad entera, sin este espíritu, repito, no hay virtudes sólidas. Oigan una comparación de que me sirvo a menudo: cuando se quiere edificar una casa, se busca piedras, pero no basta con arrancarlas de la roca, los obreros deben tallarlas, pulirlas, moldarlas y colocarlas en el lugar indicado; supongan que no estén unidas por un cemento fuerte que resista la lluvia, el viento, la nieve, etc. todo se vendrá abajo al menor choque. Por la fuerza de este cemento se ven hasta hoy, en Italia monumentos construidos antes de Jesucristo. Sin este espíritu podrán tener virtudes aisladas que se debilitarán al menor choque, a la menor tentación o dificultad. Por ejemplo, ustedes me han hablado ayer de que querían contribuir a ayudar a las obras lejanas; muy bien, pero este deseo y buena voluntad no bastan; la experiencia nos ha probado en América, que las religiosas que enviaron después de las primeras que querían abnegarse con buena voluntad, pero que no estaban basadas en la humildad, la abnegación, el olvido de sí y la mortificación, fueron causa de miserias y comparaciones desfavorables. (Estas, decían, no se parecen a las primeras) hicieron que se tuviera en menos a la Sociedad y fue preciso llamarlas. Instruidas por experiencia, somos más difíciles en la elección de los sujetos para las misiones, en donde es preciso pisotear la miserable naturaleza, estar acostumbradas a las privaciones, dificultades y obstáculos, pues la obra de Dios los encuentra siempre. Noten también la necesidad de hacerse almas interiores que, semejantes al girasol se dirigen siempre hacia el divino sol de justicia, para recibir sus saludables emanaciones, sus rayos bienhechores; esta alma no da un paso, ni pronuncia una palabra que no le sean ordenadas por el Espíritu, su Maestro y su guía. Se aplica en especial a la pureza del corazón, porque este Espíritu es un Dios celoso, que no admite división, ni la mancha más leve. En este fervoroso Noviciado de Poitiers se hubiera considerado un crimen el decir una palabra sin verdadera necesidad. La pureza de corazón es como un espejo de la virginidad; debemos adquirirla a cualquier precio; ella nos da entrada en el Corazón de Jesús y nos hace omnipotentes. El espíritu interior no aleja el celo, más bien lo nutre y alimenta, lo hace activo y ardiente, porque mientras más se ama más se desea hacer amar. Por eso nuestras primeras Madres enviadas a las fundaciones hicieron tanto bien; llevaban a Dios con ellas y para ellas, su gracia y amor las ayudaban y hacía triunfar. Al salir de las meditaciones o recreos me decían: “Cuándo podremos, Madre ejercitar nuestro celo y abnegarnos?” Y que bien lo hicieron cuando llegó la hora! Los primeros esfuerzos para adquirir este espíritu convengo que son penosos, pero la lucha dura poco, si es constante y las alegrías espirituales que premian la fidelidad, hacen olvidar pronto el trabajo. Repito que no obtendremos nunca la perfección de las virtudes sin esta vida interior, alma de nuestras Constituciones y de nuestra Orden. Debemos identificarnos con ella e incorporarla en nosotros. Nos comprometimos a tender a ella sin cesar, no digo a llegar a la perfección de la virtud, que no se adquiere sino en el cielo, sino a trabajar hasta el último suspiro. Láncense pues hijas en este camino sin tardar. Cuento con ustedes para reparar las brechas y regenerara a la Sociedad; ustedes son como el depósito en donde hemos de encontrar almas bien templadas en la vida interior; sigan con docilidad las lecciones que se les prodiga con tanto celo y digan como el Profeta “Señor, hoy mismo comienzo”. comentar

Comentarios

comillas Seria bueno que se sigan escribiendo estos pensamientos y ense?anzas.Es una gran luz en el camino de quienes queremos encontrarnos con Dios.Y ser fieles amantes de nuestro Gran y Amad?simo Se?or.Gracias. comillas

carlaPublicado el 02 de junio de 2011 a las 09:38:37

comillas Seria bueno que se sigan escribiendo estos pensamientos y ense?anzas.Es una gran luz en el camino de quienes queremos encontrarnos con Dios.Y ser fieles amantes de nuestro Gran y Amad?simo Se?or.Gracias. comillas

carlaPublicado el 02 de junio de 2011 a las 09:38:36

comillas gracias. muy bello todo lo que he leido. comillas

beatrizPublicado el 02 de junio de 2011 a las 09:29:03

comillas gracias. muy bello todo lo que he leido. comillas

beatrizPublicado el 02 de junio de 2011 a las 09:29:03

comillas Gracias por ayudarnos a revivir cuando entramos a la Sociedad, el noviciado, las fundaciones, cuando se va con todo el entusiasmo, a vivir con generosidad. Nos ayuda a volver a empezar, a renovarnos."Permaneced en mi" es la invitaci?n del Se?or. comillas

Comunidad Santa Mar?a de la EncinaPublicado el 27 de mayo de 2011 a las 16:05:59

comillas ?Gracias por ponernos esta conferencia a la vista! Necesito releerla muchas veces, a ver si me empapa... comillas

NenPublicado el 24 de mayo de 2011 a las 06:55:45

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