Desde Marruecos

Publicado el 26 de abril de 2019    |   Por Comunidad intercongregacional de Martil    | Desde el corazón

Abril 2019

Queridas hermanas,

Os escribimos desde la comunidad intercongregacional de Martil (Marruecos). Hace mucho que no tenéis noticias nuestras y pensamos que era un buen motivo que supierais de nosotras el compartiros nuestra vivencia de la visita del Papa en este país, además de explicaros la actual situación con los inmigrantes.

(...)

Con respecto a los inmigrantes, el Papa se encontró con un grupo de ellos en la sede de Cáritas en Rabat. Allí estaban inmigrantes con papeles y diversas asociaciones que trabajan con ellos. Quedaron fueran los inmigrantes sin papeles por orden expresa del gobierno marroquí. Especialmente significativas y alentadoras fueron las palabras del Papa en este encuentro: “No estáis marginados, estáis en el centro del corazón de la Iglesia… No queremos que nuestra palabra sea la indiferencia y el silencio…. La Iglesia reconoce los sufrimientos que afligen vuestro camino y padece con vosotros. Ella desea recordar, acercándose a vuestra situación particular, que Dios quiere que todos tengamos vida. También quiere estar a vuestro lado para construir con vosotros lo que sea mejor para vuestra vida. Porque todo hombre tiene derecho a la vida, todo hombre tiene derecho a soñar y a poder encontrar el lugar que le corresponde en nuestra “casa común”. Toda persona tiene derecho al futuro.”

Haciéndonos eco de las palabras del Papa: “No queremos que nuestra palabra sea la indiferencia y el silencio”, aprovechamos para compartiros la realidad migratoria que estamos viviendo en estos momentos y que son la consecuencia directa de la dureza de las políticas migratorias europeas. Los 120 millones de euros otorgados al gobierno marroquí para controlar la frontera están siendo un buen aliciente para el trabajo de la policía en la zona. En este último tiempo, las deportaciones al sur del país están siendo cada vez más frecuentes. Ya es imposible pedir en la calle, pues eso supone arresto y deportación segura. En las últimas semanas, están deportando incluso a menores y mujeres embarazadas, sin comida, sin nada. No hay piedad, ni respeto por los mínimos derechos humanos. Ayudamos a las personas que son deportadas, sobre todo cuando son mujeres o menores, a que regresen cuanto antes a Tetuán. La política es tenerlos encerrados un par o tres de noches en comisaría y después, bajarlos al sur, dejándolos en plena noche en los bosques o los descampados a kilómetros de la ciudad más próxima. La mayoría de las personas que todavía siguen acudiendo a nuestro proyecto, han sido deportadas una o varias veces al sur. Algunos vuelven, otros, cada vez se sienten menos seguros, y se quedan en Agadir, Tizniz, Casablanca, donde todavía les dejan tranquilos, y la policía es algo más tolerante.

Os podéis imaginar el estado de ánimo de la gente en Tetuán: no pueden pedir dinero, con lo cual, es imposible poder pagar el alquiler de la vivienda; pensar en el salto de valla es casi imposible en estos momentos (el gobierno marroquí acaba de colocar una valla con concertinas, además de las que ya hay en la frontera). Al proyecto, siguen acudiendo un pequeño grupo de unas 20 personas. Con ellas vamos intentando dar pequeñas respuestas a su situación: además de cubrir algunas necesidades básicas, como medicinas, pago del alquiler, alimentación, transporte, higiene, ropa, etc.; hemos comenzado una comida compartida en el centro, los jueves, donde se ha ido creando un ambiente de familia; los talleres de artesanía para poder vender algunas cosillas y ganar algo de dinero, las clases de español…. Pero, sobre todo, podemos decir que por encimade las pequeñas ayudas, estamos creando un espacio donde se les da dignidad, donde se encuentran acogidos, seguros, tranquilos, y en familia.
Ayer mismo nos enterábamos de que dos de los jóvenes que venían al centro habían entrado este fin de semana cruzando la valla de Ceuta, después de más de 6 meses sin poder entrar ninguno. Había alegría y “boza” en el centro pero también tristeza, y abatimiento: “¿y nosotros, cuándo lo conseguiremos?”. Con ellos
intentamos acompañar sus impotencias, y frustraciones, sus luchas y desesperanzas, a veces es difícil, y sólo nos queda escuchar y abrazar.

Hermanas, terminamos, esperando vuestras oraciones por todos estos hermanos/as nuestros/as que tanto lo necesitan y por esta comunidad, para que podamos ser signos del amor de Dios para que otros tengan vida.

Un abrazo, vuestras hermanas de Martil.

Ana, Rosa y Montse Prats rscj

Para leer la carta completa, haz click AQUÍ

comentar

Comentarios

Diseño Web - Posicionamiento Web - Sistema Web